En 1955 me inicié en el deporte en el Colegio Nacional Vicente Rocafuerte. Ese mismo año me afilié a LDE, cuya divisa defendí como juvenil, sénior y máster por 45 años. La piscina Olímpica fue mi segunda casa y vuelvo a ella cada vez que puedo, o me dejan, porque ‘la Nueva Era’, mientras duró, me prohibió el acceso en castigo por las críticas a ese período funesto y desdichado de la historia de Fedeguayas.

Esa década de los 50 fue maravillosa. Era el tiempo en que Guayaquil era “la Capital Deportiva del Ecuador”. Fue en el siglo XX, pero hoy parecería que hablamos de la Edad Media, dado el proceso aniquilador a que fue sometida la Federación, entonces gloriosa, y las ruinas quedaron a la vista de todos, menos a la de aquellos que protegieron a los aciagos protagonistas y siguen otorgándoles amparo.

Cuando se produjo el tardío final de ‘la Nueva Era’ con una intervención que duró un año, supusimos que habría un informe para conocer a los responsables del cataclismo y la manera como se manejaron los recursos que entre 2011 y 2019 se presume superaron los $ 100 millones. La Secretaría del Deporte (hoy ministerio otra vez) nunca publicó tal informe. Nadie sabe, incluso, si hubo informe. Solo silencio, soledad, completa calma, y la infaltable impunidad porque entre gitanos no se leen las manos.

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Siempre me sentí orgulloso de la historia de mi Guayaquil y su deporte. Mi aprendizaje inicial lo tuve en la LDE con maestros de la altura moral de Miguel Roque Salcedo, Elí Jojó Barreiro, Augusto Jijí Barreiro, Carlos Luis Grillo Gilbert, Abelito Gilbert, Juvenal Sáenz Gil, Manuel Chicken Palacios, Honorio Cocoliche Cucalón, Carlitos Negrón y muchos más. La LDE era entonces ‘Cuna de Campeones’ y ‘Las Tres Letras de Oro’ del deporte ecuatoriano. Cuántas historias triunfales escuché de ellos, protagonistas de capítulos que hoy son un tesoro para la nostalgia, cuando Guayas, que vistió de oro, muestra solo harapos.

Guayaquil fue la puerta de entrada del deporte moderno en el Ecuador. Se abrió en 1899 con la fundación del Club Sport Guayaquil. Todo se agigantó con la llegada en 1907 de Manuel Seminario Sáenz de Tejada, promotor de clubes, organizador de torneos, fundador de entidades multideportivas, impulsor de la primera participación olímpica en París 1924 y gestor de la afiliación a la FIFA. Fue Seminario el verdadero fundador de la Federación Deportiva Guayaquil en 1922, primera entidad de su tipo en el país. Trabajó para que se crearan similares en otras provincias y organizó la creación de la Federación Deportiva Nacional del Ecuador, a la que Fedeguayas le cedió sus afiliaciones internacionales a la FIFA y a la Federación Internacional de Tenis. Desde aquel tiempo el deporte guayaquileño surgió con potencia. Fue nueve veces ganador del Escudo Cambrian, competencia nacional de fútbol. Su selección y el Sporting Packard vencieron por primera vez en la historia a un equipo de una federación extranjera: el Arturo Prat, campeón de Valparaíso, Chile. De Guayaquil salieron las excursiones triunfales al exterior de grandes campeones de boxeo como Kid Lombardo, Luis Llaque, Kid Charol, Kid Montana y Carlos Zavala.

Luis Alcívar Elizalde, nadador guayaquileño residente en Cuba desde 1932, representó a ese país en los Juegos Centroamericanos de 1935 y fue campeón de 100 metros libre. En 1937 conquistó la primera medalla internacional para el deporte ecuatoriano al ser segundo en el hectómetro libre en el Sudamericano de Montevideo. En 1938 cuatro nadadores guayaquileños protagonizaron la única hazaña que registra la natación de Sudamérica y el deporte nuestro: jóvenes desconocidos, excepto Alcívar, nadando solo las pruebas de estilo libre, conquistaron el primer título internacional de la historia. ¡Ecuador, campeón sudamericano de natación gracias a Los Cuatro Mosqueteros del Guayas: ¡Alcívar, Carlos Luis Gilbert, Abel Gilbert y Ricardo Planas!

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También en 1938 Guayas logró la corona en el I Campeonato Nacional de Básquet en el que dominaría invicto por más de 40 años. De allí surgió Juvenal Sáenz Gil, tercer encestador en el Sudamericano de 1939. Ese mismo 1938 Los Mosqueteros y otros nadadores guayaquileños dominaron los I Juegos Bolivarianos de Bogotá, pero también se produjo la aparición de Francisco Segura Cano, medallista de oro en singles. Un año más tarde Segura sería campeón sudamericano en Montevideo y Luis Alcívar lograría, en Buenos Aires, el primer récord sudamericano al destronar en 100 metros libre la marca del argentino Alberto Zorilla, que había sido campeón olímpico. Segura fue luego triple campeón mundial de tenis y su impacto fue tan universal que hoy es el único deportista ecuatoriano en un Salón de la Fama. Guayaquileños son Eduardo Zuleta, Miguel Olvera, Pancho Guzmán, Andrés Gómez y Nicolás Lapentti. Guayaquileños son Jorge Delgado, dos veces campeón panamericano de natación, y Fanny Bimba Vallazza, primera deportista ecuatoriana en batir récords sudamericanos. Guayaquileña es la multilaureada Mariuxi Febres-Cordero.

De Fedeguayas filas salieron grandes boxeadores como Carlos Sangster, Eloy Carrillo, Gastón Fernández, Carlos Guapala Paladines, César Salazar y Publio Rodríguez (esmeraldeño, pero hecho boxeador en Guayaquil), monarcas latinoamericanos en 1942 y 1950; José Rosero, Gallo Giro Hungría, César Chivo González, Héctor Cortez, Kléver Viteri, y otros campeones latinoamericanos: Rafael Anchundia, Gastón León, Samuel Valencia, Gonzalo Cruz y el pequeño gigante Max Macho Andrade, solo por mencionar algunos.

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Guayaquileño fue el primer atleta olímpico: Alberto Jurado González. De Guayas fue Jacinta Sandiford, primera medallista panamericana en 1951, y campeones de atletismo como Telmo Oyague, Rafael Viteri, Alfonso Ramos, Gustavo Maridueña, Arturo Flores, Carmen Matos, Aída Mawyín, Reina Flores, Cristina Infante, Jacobo Bucaram, Miguel Villacrés, Jaime Esteves y medio centenar de estrellas. Se acaba el espacio y me quedan nombres señeros del béisbol, las pesas (Alberto Bayas, Homero Campuzano y Carlos Torres fueron recordistas sudamericanos), del básquet que es casi inagotable. Hoy celebramos con orgullo medallas y diplomas olímpicos. Los sentimos como nuestros, pero no dejamos de pensar ¿dónde están los antes victoriosos deportistas de Guayas? En la delegación olímpica de 47 atletas, solo seis eran nuestros. Los nadadores Tomás Peribonio y Anika Delgado son guayaquileños, pero hechos en Estados Unidos donde entrenan y residen. Los otros esforzados deportistas son Dominique Barona (surf), Alberto Miño (tenis de mesa) y Adriana Espinosa de los Monteros (tiro con arco); se agrega a Luisa Valverde (nacida en Babahoyo, pero federada por Fedeguayas, diploma en Tokio en lucha, en la división 53 kg).

El deporte en Guayas no existe, ni en Guayaquil ni en los cantones. Se gastaron millones de dólares en la nada más absoluta. Y con absoluta impunidad. ¿Llegaremos a ser otra vez ‘la Capital Deportiva del Ecuador’? ¿Resucitaremos de las cenizas? Los actuales dirigentes de Fedeguayas, que se hicieron cargo del muerto, tienen la palabra. (O)