Las muchas caras del cine de terror (brujas, aparecidos, juguetes poseídos, fobia a los tiburones, experiencias paranormales) tienen lugar desde este lunes 25 de octubre hasta el viernes 29, con dos funciones diarias, a las 18:00 y 20:00, en el MAAC Cine (Malecón y Loja), como iniciativa del proyecto Sala Remache.

Fernando Cunuhay, uno de los mentalizadores de la muestra ‘Terror en el MAAC’, recuerda que esta se inició en 2016, cuando junto con Rafael Plaza inauguraron el primer ciclo de películas de terror. En 2019 abrieron una convocatoria internacional para cortometrajes de terror, con participantes de más de 50 países.

“Al ver la aceptación del público guayaquileño nos animamos a seguir hasta esta, la quinta edición en el MAAC”, dice Cunuhay, quien define a la audiencia de la ciudad como “un caso de estudio” en cuanto a sus gustos.

“El primer ciclo que lanzamos fue un recordatorio de Charles Chaplin. La audiencia fue pequeña, de 50-80 personas”. Pero en octubre, con un ciclo de cine de terror clásico, superaron la capacidad de la sala, de 350 personas. “El último día tuvimos 800 personas y hubo una segunda función”.

Publicidad

El director cinematográfico Federico Koelle también resalta ese eclecticismo que los ha llevado a formar una colección de títulos diversos. “Esa variedad le da riqueza a los ciclos” y crea una tendencia y la convicción de que a la ciudadanía sí le gusta ver cine, pero se requiere mayor apoyo para que se legitimen estos espacios.

Haciéndole espacio al cine alternativo

‘Terror en el MAAC’ es producto de Sala Remache, una de las ramas de Remache Alianza Audiovisual. La intención de este proyecto, explica Koelle, es activar sitios con potencialidad para disfrutar del cine alternativo.

Dos de ellos han sido la terraza del Manso Hostal (Malecón Simón Bolívar y Aguirre) y la cafetería La Suculenta (callejón Magallanes y Rocafuerte). “Venimos cumpliendo un ciclo de películas sobre problemas sociales”, explica Koelle, y añade que ambos lugares fueron escenario de un ‘Recorrido del Terror’, que se extendió a lo largo de este mes de octubre y culminó el viernes 22.

Este lunes 25, ‘Terror en el MAAC’ pasa a tomar la posta de las proyecciones con la peor pesadilla de muchos, una lluvia de tiburones (Sharknado, Estados Unidos, 2013).

Los colores del terror en el cine

El propósito de este ciclo, señala Koelle, es explorar junto con los espectadores los caminos del cine de terror desde su intersección otros géneros: comedia, ciencia ficción, drama, documental. “Es un género diverso y extenso”, añade Cunuhay, “atravesado por los mitos, las leyendas, las tradiciones de cada país. No es lo mismo el terror de Guayaquil que el de otras ciudades”.

Así que ‘Terror en el MAAC’ trae una selección variada, como historias de la pubertad, la adolescencia, el suicidio y las posesiones (Ginger Snaps, Canadá, 2000), que se proyecta el lunes 25 a las 20:00 (y la segunda parte el martes); pero también de brujas, o lo que se ha convenido en creer lo que las brujas son (Akelarre, España, 2020). “Esta película nos muestra cómo se fue deformando la percepción de quienes estaban a cargo”, observa Cunuhay, “en este caso, la Iglesia, los patriarcas”. Esta se verá el miércoles 27 a las 18:00.

Publicidad

La inocencia de la niñez enfrentada con el crimen es otra de las temáticas sugeridas al público, con Cuento de Navidad (Películas para no dormir, España, 2005).

En cuanto a las fobias, la elegida es Uzumaki (Japón, 2000), una adaptación del manga del autor de horror Junji Ito, quien construyó un relato sobre el pavor a las espirales.

Para los que gustan de historias sobrenaturales de medianoche está el documental The Nightmare (Estados Unidos, 2015), que extrae las desesperantes experiencias que muchas personas tienen con lo paranormal, o dicho con propiedad, del fenómeno conocido como la parálisis del sueño. El director Rodney Ascher estrenó su obra de 90 minutos en el Festival de Sundance.

No estará Chucky, pero sí Puppet Master (Estados Unidos, 1989) en representación de los juguetes asesinos. Esta fue lanzada directamente a video como parte de su estrategia comercial y se convirtió en una cinta de culto.

La más antigua de la lista es Veneno para las hadas (México, 1986), en que una niña juega al ocultismo y a preparar un brebaje venenoso para intimidar a una de sus compañeras de escuela.

‘Terror en el MAAC’ cierra con Shutter (Están entre nosotros, Tailandia, 2004), un clásico para los que juran que ven fantasmas en las fotografías. (E)