La niña Killa queda huérfana y se muda de la ciudad al campo para vivir con su abuela, lo que significa vivir en contacto con la naturaleza y con la cultura y el idioma de sus padres, el kichwa.

La adaptación no es fácil para ninguna de las dos; la abuela es sabia y paciente; la niña está dolida y desorientada y lo expresa en rabietas. Killa (Luna) nos presta sus ojos para adentrarnos en el mundo de la comunidad indígena. La abuela, a su vez, es una guía para la niña.

El director otavaleño Segundo Fuérez con algunos de los actores niños de la película 'Puka Urpi'. Foto: Cortesía

Dirigida por Segundo Fuérez, Puka Urpi (Pájaro rojo) se proyectó en el Festival Internacional de Cine de Cuenca, luego en el Festival Internacional de Cine de Guayaquil, y ahora es parte de la programación del Festival de Cine Feminista Equis; está hablada casi un 90 % en kichwa y un 10 % en español. En su visita en octubre al XVIII Festival de Cine Indígena de Barcelona, donde ganó los premios del público y del jurado al mejor largometraje, estuvo subtitulada al catalán. Hay versión en inglés.

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El filme estuvo en los festivales de cine indígena de Lima (Perú) y de Vancouver (Canadá). “También en el Latino Film Festival, en Estados Unidos, y en este mes de noviembre va a estar en el Festival Kunturñawi”, explica Fuérez, que en Vancouver recibió el premio al mejor nuevo cineasta por su obra en la que condensa a las abuelas, propias y de otros, que le han enseñado a ver el mundo.

“En cada proyecto cinematográfico que abordo, parto de lo que me atraviesa, de lo que conozco, y solo eso me permite ser sincero”, explica en diálogo con La Revista de EL UNIVERSO. Reúne sus experiencias y su entorno, es decir, a su comunidad.

Un elenco imbabureño en Puka Urpi

Este es el primer largometraje de Fuérez y también es, en cierto modo, un proyecto familiar. En el rol de Killa está el sobrino del director, Kuri Fuérez, y en el de la abuela una hermana mayor, Espíritu Fuérez. Se complementan con el personaje de la madre de Killa, la actriz de Cotacachi Shayana Vinueza.

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“Queríamos hacer una película supertradicional, con un casting tal como lo hacen en la industria, y lo hicimos en Otavalo, elegimos a una niña y estaba perfecta, hermosísima, daba todo, pero por el retraso del proyecto, el presupuesto y un montón de otras razones, la niña creció y ya no pudimos filmar”.

En realidad, la producción empezó hace más de siete años, y el tiempo los apremió varias veces, al tener una historia en la que la protagonista es de corta edad. Hicieron un segundo casting, y todo parecía bien, pero a pocos días de iniciar el rodaje, la pequeña elegida no quiso participar.

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Entonces, el personaje se quedó en casa. “Kuri es mi sobrino y vive conmigo. Está pendiente, escuchando las conversaciones, y me dijo: ‘Yo te puedo ayudar’”. Tenía 6 años y no puso reparos a interpretar el papel de una niña. Hoy tiene 12.

En el caso de la abuela sucedió algo similar. “Teníamos a una abuela de más edad, era perfecta para la historia, tal como yo la había imaginado mientras escribía el guion”. Pero para cuando inició el rodaje su salud ya no se lo permitió. Salió al rescate la hermana de Fuérez, Espíritu. “Un poco más joven de lo que había pensado, pero se dio”.

El sueño de la animación: Puka Urpi y el stop motion

El director otavaleño es también productor, director de fotografía y animador. Cuando habla de sus referentes menciona al japonés Akira Kurosawa y al ruso Andrei Tarkovski, pero también a Hayao Miyazaki y el estudio Ghibli.

Antes de Puka Urpi hizo los cortometrajes Yaku Wiki, Colada morada, Wawa de pan, Kuycui Pucha, Nangulvi y Kinku, algunos de ellos en stop motion; todos con la productora y realizadora Wayra Velásquez, de RUNanimation. En la producción de Puka Urpi están también Jacobo Valladares y Diana Molina.

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Puka Urpi tiene secuencias específicas de animación, trabajadas en stop motion con texturas de bordado”. En esto trabajó un equipo de mujeres artesanas, como se ve en los créditos. También es bordado el afiche de la película. Fuérez muestra el original. “Es hecho por mi hermana”.

Las artesanas vienen de varias comunidades de Otavalo, entre ellas Ñan Wiru, que como explica Fuérez, significa camino de caña. Aún están organizándose para hacer un estreno allí, para el equipo que de una u otra forma apoyó a la realización de la película. Iba a ser el 1 de noviembre, pero la situación política del país se sumó a la realidad logística: hay muy pocas salas de cine en el área.

Dijimos que Puka Urpi es su ópera prima, pero este no era el plan inicial. Había estado trabajando durante años en otro filme, pero la historia de Killa quiso ser primero. “Ahora estoy a punto de retomar ese otro proyecto que tiene mucho que ver con el ritual de la muerte y el entierro”. Su mayor sueño es hacer una película completa en animación. Por ahora eso está en desarrollo.

¿Cuándo ver Puka Urpi? Hoy, a las 19:00, en la Alianza Francesa de Cuenca (entrada libre, con acceso al foro ‘Cosmovisión andina y defensa de la naturaleza’). Y en Quito será el sábado 22 de noviembre a las 11:00 en el Museo Interactivo de Ciencia (entrada libre) y el domingo 23, a las 17:00, en la Cinemateca ($ 4). Todo el Ecuador puede verla en el Festival Equis Virtual, desde ahora hasta el 23 de noviembre. (F)