A unos 20 minutos de Santa Elena, en un trayecto marcado por una fuerte influencia británica de antaño, se encuentra el Barrio Inglés, en Ancón, un sitio donde la nostalgia y el olvido se entrecruzan. Es aquí, específicamente en su mirador, donde está asentado El Barranco, un restaurante que desde el 2013 recibe a turistas en busca de experiencias y una carta gastronómica con vista al mar.

El Barranco está sobre un mirador del Barrio Inglés, en Ancón, provincia de Santa Elena.

El lugar, fundado por el guayaquileño José Luis Herrera, está compuesto por cuatro ambientes: uno es la cabaña de entrada, el segundo está situado en el mirador al aire libre, el tercero es una zona de mesas con parasoles y el cuarto está dentro de una caseta con paredes de vidrio que permiten contemplar el generoso paisaje de la provincia peninsular. Cada área con una música acorde a la zona.

Al momento se atiende bajo los aforos permitidos. Foto: Mishell Sánchez

“El Barranco es un lugar maravilloso, somos muy bendecidos por tener esta vista con un personal muy capacitado. Es una de las mejores experiencias que un cliente puede vivir”, asegura Paula Erazo Parrales, gerente hace cuatro años del local.

“Somos un restaurante de mariscos. Al inicio empezó un poco casero, luego fuimos implementando más cosas para llegar a un menú gourmet. Las especialidades de la casa son las langostas en salsa de mariscos, los fettuccini en salsa de mariscos... De hecho, los clientes aman esta salsa”, añade.

Entre las otras especialidades se encuentran la bandeja light, la bandeja barranco y la sopa marinera. También están los platos típicos, como el ceviche de calamar, ceviche de camarón, ceviche de pangora, cazuela, arroz mixto. Otros platillos son el calamar al ajillo, filete de espada, manos de cangrejo apanado, pulpo a la plancha. Opciones que los comensales pueden acompañar con un buen vino servido con un decantador, para fortalecer su sabor; y cerrar con un postre o un bajativo preparado por el barman del lugar.

El vino lo sirven con un decantador para fortalecer su aroma. Foto: Mishell Sánchez

Pero El Barranco también puede ser un buen sitio para sencillamente disfrutar de un chocolate caliente, un café, un cóctel o una cerveza.

Los cócteles son otras de las opciones en El Barranco. Foto: Mishell Sánchez

“Nosotros buscamos que, además de la buena comida, el cliente se lleve una experiencia en servicio, en alimentación, en música; que todo englobe un concepto para que el cliente se vaya feliz y desee regresar. Incluso hay quienes vuelven y desean que el mismo mesero los atienda...”, afirma Erazo sobre el restaurante, que de momento cuenta con un personal de casi 20 trabajadores provenientes de Ancón, La Libertad, Salinas o Santa Elena.

Foto: Mishell Sánchez

Erazo indica que sus clientes mayormente son de Guayaquil y Cuenca, además de extranjeros. Cuenta que durante la pandemia y sus respectivas restricciones, el servicio de El Barranco fue llevado al delivery, pero no fue “lo mismo”, pues la clave es vivir el concepto en el lugar, afirma la gerente, y agrega que en la actualidad es incierto determinar el número de visitas al restaurante, ya que poco a poco las personas van adaptándose a la nueva normalidad.

Antes de la pandemia el restaurante era petfrendly y esperan retomarlo próximamente. Los horarios de atención son los viernes de 16:00 a 21:00, sábados y domingos de 12:00 a 21:00. (I)

Antes del ingreso a cada área se aplican las medidas de bioseguridad. Foto: Mishell Sánchez