Son temas imprescindibles. La devastación social y ambiental de la minería ilegal, la contaminación de ríos provocada por la agroindustria, el control delincuencial de la frontera ecuatoriana, las obras inconclusas en las zonas afectadas por el terremoto de 2016, el acceso a celulares en las cárceles.

Estos problemas salen a la luz en el libro “Periferias, crónicas del Ecuador invisible”, que contiene cinco investigaciones periodísticas realizadas por reporteros asociados en la Red de Periodismo de Investigación, que lidera la Fundación Periodistas Sin Cadenas (FPSC).

El proyecto inició el año pasado. La fundación entregó becas y acompañó el trabajo de diez periodistas locales. Ellos investigaron temas relacionados con la inacción del Estado y el abandono que sufren poblaciones alejadas de los grandes centros urbanos del país.

Los reporteros seleccionados recibieron capacitación durante tres meses y elaboraron sus investigaciones en otros seis.

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Esta iniciativa nació para investigar temas difíciles de publicar porque existe presión y amenazas de grupos de poder o porque los medios y periodistas locales no tienen los medios suficientes, explicó Susana Morán, presidenta de la FPSC.

El objetivo de este trabajo colaborativo, añadió Morán, es sacar a la luz historias invisibilizadas que ocurren fuera de Quito y Guayaquil. “Hay más periodistas en el país que también tienen historias importantes”, comentó.

En el libro se recogen cinco crónicas: “Oro de Sangre”; “Los primeros pasos de una banda transnacional en Ecuador”; “Manta, la ciudad de las obras inconclusas”; “Nadie se hace cargo del agua contaminada que apaga la vida de los Tsáchilas” y “Los celulares de los intercambiables de Guacho”.

Portada del libro "Periferias, crónicas del Ecuador invisible". Foto: El Universo

Una de esas historias retoma el caso del secuestro y asesinato de Paúl Rivas, Efraín Segarra y Javier Ortega, de diario El Comercio, en manos del Frente Oliver Sinisterra. La investigación revela que los tres miembros de ese grupo criminal tuvieron acceso a teléfonos celulares mientras estaban encarcelados del Centro de Privación de Libertad Sierra Centro Norte Cotopaxi (Latacunga). Eran los mismos hombres cuya libertad exigía el líder del frente, alias Guacho, a cambio de la liberación del equipo periodístico.

En esos dispositivos se halló el registro de casi mil llamadas hechas durante el tiempo de cautiverio de los periodistas. Sin embargo, la negligencia de las instituciones respecto a la pericia de esos aparatos no ha servido para hacer justicia en este caso.

En “Oro de Sangre” se narran los efectos sociales y la devastación ambiental que causa la minería ilegal en dos cantones de Esmeraldas: Lorenzo y Eloy Alfaro. Esa práctica, detalla el libro, tiene conexiones con el narcotráfico y funciona a base de amenazas de muerte, extorsiones, explotación laboral, trabajo infantil y violencia sexual.

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Además, la contaminación desmedida trae consecuencias a la salud a los pobladores. Y, mientras ellos denuncian la complicidad de la fuerza pública, “los mineros ilegales cubren la ausencia del Estado”, señala la publicación.

Por otro lado, una de las crónicas detalla la odisea que a la que se han enfrentado los pobladores de Manta frente a los diferentes problemas en la reconstrucción y repotenciación de dos obras planificadas tras el terremoto del 16 de abril del 2016. Se trata del Hospital Rodríguez Zambrano, la casa de salud más grande de la ciudad, y la vía Manta-Colissa. Estos proyectos se vieron envueltos en actos de corrupción, retrasos e irregularidades en la ejecución y, hasta la fecha, no han sido entregados.

Mientras tanto, otra historia recoge las denuncias que la nacionalidad Tsáchila ha hecho durante años por la contaminación de los ríos que atraviesan los territorios en los que viven. A pesar de la existencia de informes sobre la presencia de agentes contaminantes en los caudales, no se han remediado los daños, indica el trabajo periodístico. La destrucción en su mayoría ha sido causada por las descargas agroindustriales de empresas privadas y aguas servidas que provienen de grandes poblados.

En otra investigación se revela la presencia de El Tren de Aragua en el país, una banda delincuencial transnacional controlada desde Venezuela. La policía ecuatoriana detuvo a siete personas a finales del 2020 en Carchi, quienes estarían involucradas en la extorsión de ciudadanos venezolanos en la ciudad fronteriza de Tulcán y serían parte de una célula del grupo delictivo que operaba en Ecuador.

La Fundación Periodistas sin Cadenas nació en la frontera norte del país en 2019, a raíz del olvido que sufren esas zonas por parte del Estado. Los fondos recaudados por las ventas del libro se utilizarán para la entrega de más becas y capacitaciones a periodistas de Ecuador.

El libro está disponible en la Librería Española y próximamente llegará a más tiendas, mientras que la versión digital se la podrá adquirir en Amazon, AppleBook y Google Play Books desde noviembre próximo.

Ese mes, la Fundación lanzará una nueva convocatoria en la que se seleccionarán nuevos temas de provincias.