El mal estado de la Torre Eiffel y una gestión económica ineficiente son las principales quejas planteadas este jueves por los sindicatos de la Confederación General del Trabajo (CGT) y Fuerza Obrera (FO) en la cuarta jornada consecutiva de cierre del monumento por una huelga.

“Nuestra crítica es que la dirección de la Torre Eiffel se niega a negociar (...) y que el modelo económico es desequilibrado y no ofrece garantías”, declaró ante los medios la secretaria general de la CGT, Sophie Binet, en una manifestación con los trabajadores.

Letrero para los visitantes, colocado el lunes 19 de febrero: "Debido a una huelga, la Torre Eiffel está cerrada. Nos disculpamos". Foto: EFE

La renovación de la pintura del monumento es una de las principales inquietudes y “no es poca cosa” ya que la necesita desde hace “varios años” y su coste se ha encarecido tras haberse encontrado plomo que complica la operación.

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“La gestión del patrimonio no puede ser una gestión financiera a corto plazo” y sale “cara”, afirmó con rotundidad Binet.

¿Qué está pasando en la Torre Eiffel ahora?

Mientras tanto, la Compañía de Operaciones de la Torre anunció hace tan solo una semana que el “piso más emblemático”, la planta alta, volvía a recibir visitas después de un mes de reformas.

En los bajos de la torre aún había actividad hasta hace cinco días; en la primera planta abrió una exposición sobre los desafíos deportivos logrados allí desde su construcción, y que se anunciaba hasta el 2 de abril. ‘Un estadio más grande que la vida’, se tituló.

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En el segundo piso opera el bar Pierre Hermé, que sigue promocionando sus macaroons y chocolates, con recetas exclusivas especialmente creadas para la Torre Eiffel.

Sin presupuesto para el mantenimiento para el ascensor de la Torre Eiffel

Sin embargo, Binet recordó que su sindicato lleva años batallando para garantizar el mantenimiento de un ascensor histórico, que está en servicio desde la inauguración de la Torre Eiffel en 1889, y que tiene un coste más elevado que los demás por ser de funcionamiento hidráulico.

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Insistió en que la Torre Eiffel “debe disponer de los medios necesarios para realizar estas inversiones indispensables”, así como para “para pagar a su personal y contratar a nuevos empleados”.

Esa reivindicación ha llevado a los trabajadores de la empresa concesionaria, la SETE, a echar de nuevo el cierre del monumento desde comienzos de esta semana, después de haberlo hecho ya el pasado diciembre.

Binet, en cualquier caso, quiso distanciarse de la polémica en torno al peligro que la situación de deterioro en que se encuentra el monumento podría acarrear para los visitantes: aseguró que la seguridad “está totalmente garantizada”.

Durante la manifestación, una treintena de empleados corearon lemas como “la Torre Eiffel en apuros, el Ayuntamiento endeudado”; “el Ayuntamiento accionista, la Torre deficitaria”; o “el Ayuntamiento se ceba, perdona Gustave”.

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Visitantes pasan por la explanada de Trocadero, cerca de la Torre Eiffel, que está cerrada al público en su cuarto día de huelga de trabajadores, este 22 de febrero. Foto: AFP

El Ayuntamiento de París es el accionista mayoritario de la SETE y hasta ahora no ha querido sentarse a negociar. “Las negociaciones no han comenzado, porque la dirección de la Torre Eiffel se ha negado a negociar”, subrayó la sindicalista.

De ahí que los 360 empleados de la SETE pidan ahora al consistorio parisino que asuma sus responsabilidades y le recuerdan que quedan solo cinco meses para los Juegos Olímpicos de París (del 26 de julio al 11 de agosto).

Binet, que dijo esperar que las negociaciones puedan comenzar en las próximas horas, avisó que “los empleados no cederán” y si no hay cambios “evidentemente la huelga continuará”.

El delegado de la CGT, Alexandre Leborge, se esforzó en subrayar la paradoja entre el estado actual del monumento cuando su creador, Gustave Eiffel, era “un ingeniero extremadamente meticuloso” en el mantenimiento de esta y de sus otras obras. (I)