Quizá muy pocos se han fijado, si usted vive en Guayaquil, revise en su planilla de luz el rubro ‘comercialización’, que está debajo del ‘valor de consumo’ y compárelo con sus planillas anteriores, con las de sus vecinos, amigos o familiares. En esta ciudad, contrario a lo que dicen las autoridades del sector eléctrico, sí hay un factor que puede generarle un incremento en el pago de la energía.

Luis García, gerente de Comercialización de la Corporación Nacional de Electricidad (CNEL), viene aclarando que la empresa no fija las tarifas, solo cobra lo que establece la Agencia de Regulación y Control (ARC). Y el director de esa entidad, Santiago Aguilar, afirmó en la Comisión de Desarrollo de la Asamblea Nacional que el pliego tarifario no se ha tocado desde hace varios años. Ambos invitaron a revisarlo.

Y precisamente en una revisión del pliego tarifario vigente, este medio ha constatado que mientras la comercialización tiene un costo fijo de $ 1,41 para los consumidores de cualquier empresa eléctrica del país, para los usuarios de Guayaquil ese valor es apenas la base de una escala que, según sea su consumo, tiene un techo de $ 7.

Según el pliego, si en esta ciudad un usuario consume hasta 300 kWh al mes, entonces pagará los $ 1,41 de comercialización que se paga a nivel nacional, pero si pasa de 301 a 500 kWh, entonces el costo de ese rubro sube a $ 2,83. Si su rango de consumo se mueve entre 501 y 1.000 kWh deberá pagar $ 4,24 y de los 1.000 kWh en adelante verá en su planilla un cobro de $ 7,07 por comercialización de la energía eléctrica. Esto aplica solo en Guayaquil, en cualquier otra parte del país, incluido Quito, el costo de comercialización es $ 1,41, no importa cuánto consuma.

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¿Esto es legal? A criterio de Luis Almeida, abogado y asambleísta del Partido Social Cristiano, el cobro de este rubro es discrecional porque no obedece a un precepto constitucional: todos somos iguales ante la Ley. “Y al ser discrecional, el cobro es ilegítimo”, afirma el también radiodifusor.

Muestra de una planilla emitida en abril de 2021, ingresada como reclamo a CNEL por cobro excesivo de consumo, donde se refleja que eso incrementó también el costo de comercialización a su nivel más alto: $ 7,07.

Almeida puso una denuncia en la Fiscalía del Guayas para que se disponga que peritos informáticos revisen el software que usa CNEL para la facturación de los valores y que se llame a declarar al exgerente Diego Maldonado, cesado tras la ola de reclamos de los usuarios.

Él, como todos en la ciudad, buscan una explicación de por qué en Guayaquil se cobra la comercialización según el consumo y no es fijo como en el resto del país. “Parece una obra del centralismo”.

Contratista de CNEL que puso medidores en Guayaquil ahora se encarga de las lecturas, cuestionadas por alto costo de planillas

No es justo, dice Alfredo Carrasco, presidente de la Asamblea de Usuarios de Servicios Básicos del Guayas, quien afirma que el problema se origina en la lectura de los medidores. “Se están haciendo cobros presuntivos, lo cual viola la Ley de Defensa al Consumidor”. Y muestra como ejemplos dos planillas de usuarios en Durán y Guayaquil a los que el mes pasado les salieron consumos por $ 3.373 y $ 6.115, respectivamente. “Se hicieron los reclamos y CNEL dice que todo está bien, que no hay nada raro, que hagan convenios y que paguen”.

Alfredo Carrasco muestra planillas con costos elevados por consumo y comercialización en un plantón que usuarios de la CNEL realizaron esta semana en Guayaquil. Foto: El Universo

Este medio requirió dialogar con un representante de la CNEL hace dos semanas, pero hasta ahora no ha obtenido respuesta.

Alfonso Harb, comunicador y exdiputado, se encuentra promoviendo una ‘comisión de la verdad’ del sistema eléctrico con expertos del sector para proponer al Gobierno soluciones definitivas. Para él, “existe un cobro criminal” por una tarifa que es exponencial si el usuario se sale del rango de la tarifa de la dignidad (hasta 130 kWh en la Costa). “Lo justo sería que el crecimiento de la tarifa vaya acorde con lo que está usted consumiendo, pero esa no es la realidad, si usted se pasa de ciertos rangos en la planilla le sale una diferencia enorme”.

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La fórmula de cobro debe ser revisada, concuerda Harb, pero además hay un claro problema con la lectura de medidores, sostiene. “No es posible que personas que tienen un consumo uniforme, de pronto de un mes a otro le suba cuatro o cinco veces el valor”.

Y si la lectura falla y al usuario se le asigna un valor excesivo de consumo (CNEL ha recibido 23.151 reclamos en Guayaquil desde enero a mayo de 2021) allí viene nuevamente el problema de la comercialización, que sí genera incremento de la planilla en esta ciudad.

El propio presidente Guillermo Lasso llamaba, cuando era candidato, “impuestos escondidos” a la variación del cobro de la energía eléctrica, que desde su producción hasta su comercialización, según sus declaraciones, tiene un costo “de apenas 9 centavos, pero a los ecuatorianos nos cobran hasta 70 centavos”.

Lasso dictó siete lineamientos para atender los problemas de la facturación eléctrica, entre esos ordenó a la Agencia de Regulación revisar las tarifas y adoptó unas medidas temporales como prohibir los cortes por 60 días y facturar lo mismo que se cobró en abril y mayo de 2019, si ese costo es menor a los mismos meses de este año para los consumos menores a 500 kWh o cobrar una tarifa plana, no exponencial, a los que hayan pasado de ese rango.

Eso precisamente propone Iván Rodríguez, exministro de energía. “Debería congelarse temporalmente en $ 0,10 para los consumos mayores a 500 kWh, como se hizo en mayo del año pasado por la pandemia. Y hacer un análisis de la estructura de costos”.

También lo piden Almeida y Harb: que se fije una sola tarifa plana, no exponencial, para que el usuario pague lo que consuma, sin tener esa especie de penalización.

El asambleísta Luis Almeida (PSC) ha pedido al presidente Guillermo Lasso una solución definitiva al problema de las tarifas eléctricas y presentó una denuncia a la Fiscalía para que se indague sobre las lecturas de medidores. Foto: Marco Carrasco

La cadena de costos empieza por la generación de energía, a la que le siguen la transmisión, distribución y finalmente la comercialización, que en el caso de Guayaquil, con 703.808 contribuyentes, no tiene un costo fijo como el resto del país, sino que fluctúa entre $ 1,41 y $ 7,07. Eso también debería ser observado y corregido.

Sobre la base del consumo eléctrico y de su comercialización, que varía únicamente en Guayaquil, no solo crecen los “impuestos escondidos”, como los llama Lasso, también sube el subsidio solidario, que el Estado cruza de los que más pagan a los que menos consumen; se incrementa el costo del servicio de alumbrado público, que según analistas debería estar incluido en la estructura de costos, pero en su lugar está atado a casi el 10 % del consumo eléctrico; y suben los intereses si hay mora. Todo suma y todo sube. (I)