El episodio de la tala del árbol en la protesta del 12 de julio y las podas antitécnicas, esa misma semana, demuestran la falta de conciencia ambiental y esto debería considerarse para empezar a trabajar o fortalecer la conciencia ambiental, sobre todo, en los niños y jóvenes.

Paúl Cun, biólogo y técnico de biodiversidad de la fundación Probosque, organización que administra el Bosque Cerro Blanco.

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En el caso de las podas antitécnicas por falta de conocimiento pueden afectar a las aves. Y en el árbol de samán, que tumbaron en el sector de Los Lojas, puede ocurrir lo mismo, sin considerar si quizás había aves anidando, si el árbol proveía de alimento a alguna especie, etc.

Los vacíos de conocimiento acarrean estos problemas, cuando más bien se debería impulsar la siembra de estas especies vegetales para dar hogar a más fauna.

Las instituciones deben considerar ciertas normas técnicas, tomar en cuenta la parte ambiental, analizar qué función cumplen esos árboles en el ambiente, antes de ejecutar alguna acción. Los árboles cumplen varias funciones en su entorno: proveen de alimento, refugio, anidación, entonces eso debe considerarse al momento de podar o cortar un árbol.

Si los vecinos de esos sitios, donde se han talado o podado árboles, tuviesen mayor conciencia ambiental, tal vez no sucedía aquello. Vemos que a los niños se les enseña sobre los elefantes, las jirafas, pero por qué no masificar la enseñanza de la fauna nativa, por ejemplo, sobre el papagayo de Guayaquil, la ardilla de Guayaquil, el venado de cola blanca, los monos capuchinos, aulladores.

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En algunos lugares de la ciudad se los ha representado, pero mucha gente no los conoce ni conoce por qué están en peligro de extinción. Y es que precisamente porque mucha flora ha sido exterminada. También mostrar la flora, como el caso del pijío, el ceibo, el guayacán, el palo santo. Se podría relacionar a la flora con la fauna. Por ejemplo, enseñar que el pijío es un árbol que sirve de anidación y alimento para el papagayo de Guayaquil, subespecie endémica de esta zona. En otro caso, la semilla del guasmo es alimento de las ardillas. Eso debería considerarse: el porqué de la importancia de los árboles como sustento de la vida, con oxígeno, agua pura, etc.

La afectación a la naturaleza es una constante que se vive en varios frentes de la ciudad, por ejemplo, en el Bosque Protector Cerro Blanco, donde me inicié de voluntario y donde tengo un proceso de aproximadamente 20 años. Tenemos como principales amenazas los incendios forestales, la cacería, la tala, los asentamientos ilegales. Cerro Blanco, si lo vemos con una vista aérea, cada vez va quedando como una isla.

En la parte sur tenemos a la vía a la costa; en el sector norte, se conecta con algunos parches de bosque; al este, se encuentran algunas áreas que están desprovistas de bosques; y, al oeste, sí conecta con áreas del bosque hacia la cordillera de Chongón-Colonche, que es donde nosotros vemos la salvación para algunas especies.

Cerro Blanco tiene 6.000 hectáreas, pero eso no es suficiente para especies que requieren de mucho más para sobrevivir. Todas las zonas con las que limita el bosque son problemáticas y requieren el apoyo de toda la ciudadanía para su conservación. (O)