Han pasado dos meses del 2024 y es posible que usted se encuentre en uno de estos dos escenarios: aún no comienza con la dieta y el ejercicio que se prometió a sí mismo en diciembre o, sí arrancó con pie firme, pero San Valentín y carnaval lo hicieron ‘pecar’ con alimentos altos en calorías. ¡Y ya viene la fanesca!

¿Significa esto que nunca podrá llevar un estilo de vida saludable? ¡Para nada! Pero para lograrlo necesita replantearse el porqué quiere perder peso y cambiar su perspectiva por el ejercicio y los alimentos.

Jacqueline, de 30 años, contó para este Diario que la clave en su caso fue ponerse ropa deportiva y entrenar, primero tres veces a la semana, sin pensar en cuántas libras quería perder, sin pesarse cada semana y sin un plazo de tiempo para lograr resultados. Según opina la guayaquileña, cada entrenamiento cuenta, cada día suma y en eso hay que enfocarse, sin mayores presiones. Cinco meses después (comenzó en octubre) tuvo que mandar a arreglar sus pantalones a su nueva silueta.

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“Para que tú veas un cambio significativo, donde se note que has puesto de tu parte y has cambiado tus hábitos, debe haber un compromiso mínimo de tres meses”, comenta Hugo Gómez, entrenador personal con trayectoria y colaborador del Club Diana Quintana desde hace once años. “Entonces vas a poder decir: oh, mira, he cambiado, se me ve distinto. Pero ese es el tiempo básico que deberían tener en mente las personas para ver un cambio”.

Pero incluso cuando logre perder peso, estará nuevamente en otra encrucijada.

“Lo más difícil es mantener los resultados”, continúa. “Hay personas que llegan y dicen que tienen que bajar en los próximos meses porque tienen una fiesta o un viaje. Entonces, vienen, entrenan, hacen dieta, se cuidan de lunes a domingo y luego pasa la fiesta o se van de viaje y ya no ‘necesitan’ entrenar. En ese punto la persona está en un punto medio, o decide continuar o se abandona”. Cuando esto ocurre, su consejo siempre será que el cliente continúe con el entrenamiento para que logre ver un cambio todavía más significativo.

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Pero seamos sinceros. Pisar por primera vez un gimnasio o lugar de entrenamiento puede parecer intimidante. Pero le tenemos buenas noticias: nadie lo estará mirando (aunque su cabeza le diga lo contrario). “Uno suele estar concentrado en lo suyo, tiene sus audífonos puestos y no sabe ni quién llega, entonces hay que quitarse ese miedo”, revela Gómez.

Lina Andrade, psicóloga y practicante de yoga, concuerda y, para perder el temor de ese primer día de clases, aconseja fijarse únicamente en el progreso propio.

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“A lo mejor ese día sí me tocó junto a alguien que está mucho más avanzado y me frustró porque me comparo y no quiero continuar, pero por eso es más efectivo enfocarse en el avance personal, en las metas que uno se propone y ser realista con esas metas, eso es superimportante, sobre todo para que puedan mantenerse a través del tiempo, porque hay quienes piensan que van a tener resultados luego de dos semanas”.

Motivación versus disciplina

El golpe de motivación que lo lleva a inscribirse en el gimnasio u otra disciplina no lo hará asistir cada día. En opinión de Andrade, en lugar de dejarse llevar por la emoción de sentirse motivado, apueste por la disciplina para cumplir sus metas.

“Se suele inscribir gente muy motivada porque quiere un cambio o porque quiere hacer algo nuevo en este 2024, pero si lo haces solo por motivación, es posible que falles en el proceso”, afirma. “Hay que mantener unas metas realistas y encontrar actividades que sobre todo disfrutes, mientras escuchas y te vuelves consciente de tu propio cuerpo”.

La disciplina, explica Andrade, convertirá tu práctica o entrenamiento en un ‘no negociable’.

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“Porque somos muy vulnerables y somos muy influenciables, entonces podemos dejarnos llevar por todas las calamidades que nos ocurren que son muy normales y que de seguro van a pasar, pero entonces se trata de establecer aquello que ‘no es negociable’, como ir a entrenar, porque si se trata de justificar por qué dejamos de ir, siempre encontraremos una manera”.

Asimismo, considera esencial contar con una red de apoyo. “Más allá de obligarnos a realizar cierta actividad, porque como dije, es importante disfrutarla, es importante tener amistades, un entrenador o puede ser un programa en internet que sean leales y alineados a los principios y la convicción de uno, así que cuando lo practicas, no se siente como una imposición”, subraya.

Siempre caerá lluvia, siempre habrá calor, siempre tendremos inconvenientes laborales o desengaños amorosos, pero la disciplina lo volverá constante y nadie le robará su sonrisa cuando comience a ver los tan esperados cambios.

La influencia que tiene la actividad física sobre la vida es altísima, dice Andrade y si usted tiene claro ese escenario, no negociará sobre ir o no a entrenar. “Cuando te los propones, encuentras el medio para realizarlo y se forma esta red de apoyo que puede ser cualquier persona o puede estar en un programa de YouTube que te guíe paso a paso en una evolución consciente y no acelerada, que vaya de la mano contigo. Hay cosas con las que no se negocia y la salud física y emocional debería ser una de ellas”.

Para recordar

Una comida alta en caloría no destruye su progreso.

Cada día es buen día para empezar.

Solo la constancia le dará resultados.

Evite mirar demasiado la balanza, notará los resultados en su ropa.

Debe reducir su índice de grasa corporal de forma general, no intente enfocarse en una sola área.