Las islas Galápagos van reactivándose poco a poco como destino turístico, lo cual resulta evidente al conocer que en el 2019 llegaron unos 203.000 turistas (63 % extranjeros), mientras que en el pandémico 2020 arribaron solo 55.000 (el 55 % de foráneos). Y durante el primer cuatrimestre de este año fueron casi 20.000 (22 % de otros países).

Son estadísticas que maneja el programa Galapagos Up, el cual funciona como parte del plan de recuperación que impulsan los profesionales agremiados en la Asociación de Guías Naturalistas de Galápagos (AGNG) y la Asociación de Operadores Turísticos de Galápagos (Asoturgal), con el aval de la Dirección del Parque Nacional Galápagos (DPNG) y del Ministerio de Turismo.

Esta iniciativa promueve un mayor ordenamiento en zonas específicas que antes estaban abiertas al público de manera libre, pero que ahora requieren el pago de $ 10 por persona por concepto de acompañamiento de un guía.

Centro de Crianza de Tortugas en Puerto Ayora, Santa Cruz, Galápagos. Foto: Peter Freire (cortesía). Foto: archivo

Peter Freire, presidente de la Asociación de Guías Naturalistas de Galápagos, menciona que Galapagos Up nació el 26 de agosto de 2019 como un plan piloto que intervino el Centro de Crianza Fausto Llerena, en Puerto Ayora (isla Santa Cruz), donde se habían reportado visitantes que, por ejemplo, alimentaban a las tortugas gigantes o se subían en su caparazón para tomarse fotografías. Son vacacionistas que generalmente llegan sin ningún tour contratado.

Luego de cuatro meses, en los cuales participaron 50 guías naturalistas y 18 agencias de viajes locales, las autoridades determinaron que este programa debía continuar e incluso extenderse a más lugares, aunque se detuvo cuando la pandemia provocó el cierre del turismo en las islas en marzo del 2020.

Peter Freire, presidente de la Asociación de Guías Naturalistas de Galápagos.

El retorno llegó en agosto y, en noviembre de ese año, se incorporó el atractivo natural llamado Las Grietas (Santa Cruz), el cual, según Freire, en ocasiones llegaba a congregar más de 200 visitantes, convirtiéndolo en una especie de balneario popular que atentaba contra la fragilidad local.

La medida regula ahora el ingreso a un máximo de 35 personas, quienes deben haber reservado previamente en alguna de las agencias operadoras locales. Los turistas tienen una hora y media en total para recorrer el sitio, en grupos pequeños y con la compañía de un guía. Los residentes pueden ingresar sin pago, pero se les solicita reducir la visita a un total de 45 minutos.

Las Grietas, sureste de la isla Santa Cruz.

Galapagos Up interviene además en el Centro de Crianza de Isabela y la laguna El Junco, el centro de tortugas Galapaguera y playa Puerto Chino, San Cristóbal.

Peter Freire acepta que ha habido reclamos de visitantes que se han sorprendido del cobro de los $ 10, por considerarlo inesperado e incluso arbitrario. Pero aclara que la mayoría agradece la intervención de guías que ayudan a mejorar la experiencia en el sitio. “Galápagos es un sitio superespecial que debemos preservar para el futuro”. (I)