Un total de 980 kilos de cocaína fueron decomisadas la madrugada de este martes en tres domicilios ubicados en la parroquia rural Chiquintad, localizada al noreste de Cuenca.

Este caso se trata del golpe más duro al narcotráfico en la capital azuaya.

Según el comandante provincial de policía, Ángel Zapata, con apoyo de la Fiscalía se levantaron las presuntas evidencias. En los domicilios, la droga era acopiada y se la intentaba llevar a la costa ecuatoriana para embarcarla. A los integrantes de esta banda se los acusa por supuesto delito de tráfico internacional de sustancias sujetas a fiscalización.

Zapata explicó que para este objetivo utilizaron camiones de carga donde camuflaban la droga en un doble fondo, pero tenían estudiada la situación, pues para evadir los controles policiales usaban cuatro vehículos.

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Primero salía una furgoneta que se hacía pasar como transporte turístico para hacer la avanzada, luego seguían un camión con tanques de plástico que se usa para almacenar larvas, un auto particular con adhesivos de una compañía de seguridad privada y finalmente el camión con el alcaloide.

Los bloques de droga tenían como destino final Estados Unidos o Europa, según las primeras investigaciones policiales.

Antes de allanar los domicilios la Policía Antinarcóticos de Azuay llevó una investigación previa de seis meses.

La banda era liderada por los hermanos Roberto Carlos P. y Franklin Eduardo P., de 40 y 33 años de edad, respectivamente.

Ambos quedaron detenidos pero también aprehendieron a Xavier Esteban C. y Segundo Rafael Z. quienes trabajaban para ellos.

Todos fueron llevados al cuartel policial, pero también se incautó un vehículo marca Porsche de alta gama, que según el uniformado era de uso de uno de los líderes.

Por ahora la droga está en custodia de los uniformados a la espera de una orden judicial para ser destruida. Mientras que los detenidos están a la espera de la audiencia de formulación de cargos. (I)