Una filtración de documentos confidenciales del gobierno de Estados Unidos revela que cinco bancos globales hicieron caso omiso a las medidas contra el lavado de capital y movieron enormes cantidades de dinero ilícito para redes criminales y personajes oscuros que han socavado las democracias de varios países.

Los bancos globales son aquellos que tienen acceso a la Reserva Federal de Estados Unidos para compensar su flujo de dólares. Los archivos muestran que el JPMorgan, el HSBC, el Standard Chartered Bank, el Deutsche Bank y el Bank of New York Mellon mantuvieron sus operaciones para personajes poderosos, incluso después de que las autoridades estadounidenses los multaran por no contener el lavado.

Los documentos filtrados incluyen más de 2100 reportes de actividades sospechosas, que bancos y otras firmas financieras enviaron a la Unidad de Inteligencia Financiera del Departamento del Tesoro de Estados Unidos (FinCEN, en inglés). Por eso, a esta filtración se la conoce como los FinCEN Files.

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BuzzFeed News obtuvo los archivos y los compartió con el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ), que organizó un equipo de más de 400 periodistas de 110 medios en 88 países para investigar el mundo de los bancos y el lavado de dinero.

Esos documentos revelan que el JP Morgan movió dinero para personas y compañías responsables del saqueo de recursos públicos en Malasia, Venezuela y Ucrania.

El banco movió $1200 millones para Jho Low, un financiero prófugo acusado por varios países de diseñar un fraude de $4500 millones a partir de un fondo de desarrollo económico de Malasia.

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Uno de los venezolanos que recibió ayuda de JPMorgan fue Alejandro ‘Piojo’ Isturiz, un exfuncionario acusado en Estados Unidos de participar en un esquema internacional de lavado de dinero. Los fiscales alegaron que, entre 2011 y 2013, Isturiz y otros cobraron sobornos para manipular los contratos de energía del gobierno. El banco movió más de $63 millones para empresas relacionadas con Isturiz entre 2012 y 2016, según revelan los documentos filtrados.

El JPMorgan también colaboró a un banco letón para que ofreciera cuentas en dólares en Nueva York a sus clientes. Uno de los benficiarios fue Andriy Klyuyev, mano derecha del expresidente ucraniano Viktor Yanukovych, que ejecutó la “Noche de los Francotiradores”, una represión policial que dejó decenas de manifestantes muertos en 2014.

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Los FinCEN Files muestran que NoviRex Sales LLP, una firma ligada Klyuyev, movió $188 millones a través del JPMorgan. Esa compañía también pagó $4,2 millones a Paul Manafort, quien asesoró al régimen ucraniano y fue jefe de campaña de Donald Trump.

En 2012, el HSBC firmó un acuerdo de procesamiento diferido y admitió que había lavado al menos $881 millones de grupos criminales de América Latina. Los narcotraficantes incluso usaron cajas especialmente diseñadas para ajustarse a las ventanillas de los cajeros del HSBC.

Los FinCEN Files develan que, durante los cinco años qu estuvo a prueba, el HSBC siguió moviendo dinero de orígenes oscuros, como el lavado de dinero en Rusia o una estafa piramidal que está siendo investigado en varios países.

Se trata del caso World Capital Market (WCM), por el que miles de víctimas de Sudamérica y Asia perdieron $80 millones. Los FinCEN Files muestran que el HSBC siguió moviendo dinero para ese fondo, incluso cuando las autoridades de tres países investigaban a la compañía, y a pesar de que los analistas del banco sabían que se trataba de un esquema piramidal. Más de $30 millones vinculados con WCM transitaron por el banco.

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Los FinCEN Files exponen además cómo el Standard Chartered Bank, con sede en Reino Unido, se benefició de las operaciones del jordano Arab Bank, acusado de mover fondos para facilitar atentados terroristas.

En 2012, las autoridades de Nueva York concluyeron que el Standard Chartered había “conspirado con el gobierno de Irán” para mover $250 000 millones a cambio de “cientos de millones de dólares en comisiones”, con lo que dejaron “el sistema financiero estadunidense vulnerable a terroristas, traficantes de armas, narcotraficantes y regímenes corruptos”. Ese año, el Standard Chartered pagó multas por $670 millones en acuerdo con las autoridades.

Pese a sus promesas de mantenerse alejado de clientes sospechosos, entre septiembre de 2013 y septiembre de 2014 el Standard Chartered procesó 2055 transacciones de clientes del Arab Bank, por un total de más de $24 millones, según muestran los FinCEN Files. (I)