Hasta el 12 de diciembre, la nueva Junta de Política Financiera debe aprobar la nueva metodología de cálculo de las tasas de interés que regirá en el país. Esto, luego que la Junta Monetaria y Financiera le diera -mediante Resolución 676 2021- un plazo de 60 días, a partir de su posesión (el 12 de octubre), para aprobar dicha metodología, que según se conoce ya ha sido diseñada por el Banco Central del Ecuador.

El inminente anuncio de las nuevas tasas trae a debate la viabilidad de la baja de las tasas frente a la realidad de los costos del dinero. De acuerdo con analistas, la nueva metodología, que el Banco Central ha dicho sería con base en bandas (rangos más bajos para las personas de menor riesgo y más altos para las más riesgosas), ayuda a la inclusión financiera. Sin embargo, se requieren más cambios estructurales para generar un mejor comportamiento. Todos coinciden en que el sistema de fijación de tasas que se aplicó desde el 2007 ha generado menor acceso al crédito y sobre todo para sectores de microcrédito.

Análisis Semanal presentó el martes pasado un estudio completo sobre las consecuencias de haber aplicado desde el 2007 la metodología de techos máximos para las tasas de interés.

De acuerdo con el estudio, entre 2007 y 2019 el número de operaciones de crédito se redujo en 0,6 %, en promedio anual, mientras el monto promedio en dólares se elevó en 10,1 %. Esto significa que se entregaron mayores montos promedio de crédito, pero el número de operaciones se redujo en los segmentos de crédito comercial, de consumo, microcrédito y de vivienda. Alberto Acosta Burneo, editor de Análisis Semanal y quien trabajó en este estudio, explicó que en definitiva “los techos que se fijaron a las tasas de interés provocaron exclusión financiera”.

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Expresó que equivocadamente se entiende que las tasas se pueden fijar por voluntad de los gobiernos y que mientras más amable y bueno es, más baja la tasa y si se trata de un gobierno malo serían más altas. Sin embargo, la realidad es que el costo del dinero depende de varios factores.

La tasa de interés tiene varios componentes que determinan su precio: la preferencia o no por el ahorro de una sociedad, mientras más liquidez, más bajo el costo de la tasa; el riesgo del entorno y de cada cliente, también es un factor que se toma en cuenta, mientras que el tercero está relacionado con la expectativa de la inflación.

En este sentido, Acosta Burneo sostuvo que una nueva metodología puede ayudar a la mejora del sistema de tasas, pero para la baja de ellas se deben cumplir varias reformas estructurales. Aunque en Ecuador existe un plus que es la dolarización, que genera una baja inflación, lograr una reducción de tasas de interés requiere una modernización de la legislación bancaria para que alcance estándares internacionales. Actualmente Ecuador no cumple los estándares de Basilea. También se requiere apertura a la inversión y competencia financiera internacional. Sin embargo, ahora hay restricciones importantes a la inversión internacional en el sistema bancario. Una de ellas es el impuesto del 5 % a la salida de divisas (ISD).

Sugirió además racionalizar requerimientos de liquidez que existen por ley en el país. Esto limita la capacidad de otorgar crédito porque de cada $ 100 recibidos, solo se puede prestar $ 84, dijo Acosta Burneo.

Marcos López, analista económico y quien fue parte de la extinta Junta Monetaria y Financiera, afirmó que el Banco no podrá aún hacer pública la metodología, hasta que la Junta Financiera la apruebe. Consideró que una buena metodología debe procurar la inclusión financiera de quienes no tienen acceso. Esto solo se logra cuando las tasas cubren adecuadamente los riesgos del dinero que es de los depositantes.

Explicó que hasta el momento ha estado funcionando un sistema de fijación de tasas de interés y lo que ha sucedido es que las entidades financieras han hecho uso del techo, pues esto les ha permitido hacer una suerte de subsidio cruzado. Es decir, se cobra más caro a quienes podrían tener una tasa más baja, para compensar la tasa más baja que se podría cobrar a quienes tienen un mayor riesgo.

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Para López, lo que se conseguiría con el régimen de bandas es que se pueda incluir a personas sin acceso al crédito, pero con tasas más altas. En cambio, quienes tienen un mejor récord podrán ver tasas más bajas.

Agregó que es importante tener una mayor liquidez, pero debe ser una liquidez de mayor plazo y no de corto plazo como la que tienen ahora los bancos. Por eso, dijo que la repatriación de capitales, planteada en la Ley de Desarrollo Económico, podría generar más liquidez y a mayor plazo.

López sostuvo que no existe riesgo de que todos los bancos se vayan al techo de las bandas, pues ahí empieza a funcionar la competencia. Al haber la tolerancia de recoger los diversos riesgos, estimó, la gente que no tenía acceso ahora lo tendrá.

Entre tanto, Patricio Chanabá, director ejecutivo de la Asociación de Entidades Financieras de Microcrédito (Asomif), anunció que su sector está expectante sobre cómo vendrá la nueva metodología. Refirió que han participado en algunas reuniones y han podido entregar sus criterios a las autoridades.

Para Chanabá, la visión que tienen de la nueva metodología es que sea técnica y que no genere distorsiones como las que ya generó la fijación de tasas, cuando se perdió el acceso al microcrédito.

Afirmó que si estas tasas no cubren los costos, entonces lo que se produce es una menor entrega de crédito. Pidió que se considere la importancia de la inclusión financiera y para ello que tomen en cuenta que dar montos más pequeños es más caro para el sistema.

Al ser consultado si las personas pueden esperar menores tasas, explicó que esa es la discrepancia permanente que existe entre la aspiración de la sociedad y el costo del dinero. En todo caso, consideró que el Gobierno podría buscar mecanismos para subsidiar las tasas, a través de la banca pública. (I)