Del radicalismo entre dos bandos -uno a favor y otro en contra de que Jorge Yunda siga como alcalde de Quito-, el Concejo Metropolitano evidenció en esta semana un fraccionamiento y dispersión de sus fuerzas políticas, así como el debilitamiento de la principal vocería de la oposición, que había recaído en el vicealcalde, Santiago Guarderas.

Aunque la remoción aprobada el 3 de junio pasado por 14 de los 21 concejales y la ratificación de tal decisión a cargo del Tribunal Contencioso Electoral (TCE) dejaron, aparentemente, sin piso a Yunda, este respondió con un pedido de medidas cautelares para suspender su salida y una acción de protección al informe que le sirvió de insumo al Concejo.

Ambos recursos le fueron aceptados y, con ellos, no solo que se le abrió nuevamente la posibilidad de quedarse en el cargo, sino que le sirvieron para sembrar dudas en sus opositores.

Tras la sesión de remoción, Santiago Guarderas se erigió como el sucesor natural de Yunda. Dijo a los medios que “Quito sí tiene alcalde y que ese alcalde se llama Santiago Guarderas”. En esta semana, sin embargo, solo apareció el martes para pedir agilidad en el trámite de la revocatoria de las medidas cautelares. Desde ese día, se ha mantenido en silencio.

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El concejal Omar Cevallos, de Concertación, dijo que el bloque de oposición está conformado por 13 concejales “sólidamente unidos” y que desconocen a Yunda como alcalde.

Pero varios de ellos -como Fernando Morales, Analía Ledesma, René Bedón, Juan Manuel Carrión, Luz Elena Coloma, Omar Cevallos, Andrea Hidalgo, Mónica Sandoval (RC), Brith Vaca (RC)- asistieron o enviaron alternos a la sesión del jueves, convocada por Yunda, aunque se retiraron a los pocos minutos. Esto, en contradicción con lo que habían sostenido en sesiones anteriores, cuando no dieron quorum argumentando que el llamado de Yunda era ilegal.

Cevallos dijo que asistir “fue una estrategia para no caer en las provocaciones del alcalde y de la procuradora (Gabriela Obando)”. Esta última advirtió a los concejales que no asistan con una eventual destitución.

Por el lado del correísmo, que ha apoyado en su mayoría a Yunda, también hay divisiones. El edil Luis Reina dijo que aún “hay posiciones individuales y no de bloque” con respecto a la Alcaldía.

Admitió que, actualmente, “cada uno ha tomado su posición”, aunque precisó que “esto será solo mientras se decida quién será el alcalde”.

De la misma tendencia, Gissela Chalá negó una ruptura del bloque, pero señaló que no piensa renunciar a su cargo de segunda vicealcaldesa y cuestionó la intención de Yunda de nombrar a otra persona para esa dignidad.

El próximo lunes está previsto que la jueza Grimanesa Erazo decida si es viable o no la apelación a las medidas cautelares que frenaron la remoción de Yunda como alcalde. (I)