Por segundo año consecutivo en Chone no se realizó la caminata masiva de feligreses por la advocación del Señor de la Buena Esperanza, sin embargo, la fe de los creyentes estuvo presente en la novena iniciada desde el 16 de julio, siguiendo los debidos protocolos sanitarios, y acompañando en una procesión que efectuó la imagen en un vehículo del Cuerpo de Bomberos de la localidad, la noche del domingo 25.

El recorrido duró dos horas y se extendió por unos 20 kilómetros del cantón. En cada uno de los barrios visitados se sintió el fervor de los ciudadanos en sus pedidos a través de oraciones.

El párroco de la iglesia San Cayetano, Darío Miasik, y el arzobispo de Portoviejo, Eduardo Castillo, bendijeron a los hogares subidos en el vehículo que transportaba la imagen. Las hermanas religiosas, en otro vehículo, cantaron alabanzas mientras los aplausos y vivas a Jesús se escucharon en todo momento en cada uno de los sectores del cantón manabita.

Para salvaguardar el cumplimiento de las medidas sanitarias, en el recorrido colaboraron militares, miembros de la Policía Nacional, Fuerzas Armadas, Cuerpo de Bomberos y del GAD de Chone. Ningún ciudadano se acercó a la imagen para evitar aglomeraciones y posibles contagios del COVID-19.

En varios sectores, los feligreses no contuvieron sus lágrimas y varios de ellos se hincaron de rodillas en la calle durante el paso de la imagen del Señor Jesús de la Buena Esperanza.

Desde los balcones y ventanas de sus domicilios los devotos aplaudieron, portaron imágenes religiosas, velas encendidas, globos, ramos e inclusive improvisaron altares bien adornados.

Antes del recorrido, el padre Eduardo Castillo, arzobispo de Portoviejo, presidió una misa en la iglesia San Cayetano. Esta cita fue replicada a través de redes sociales.

Este año en la novena se pidió por la protección y salud de los ciudadanos ante la pandemia de COVID-19, acotó el párroco.

La imagen del Señor de la Buena Esperanza es venerada desde 1880 en la iglesia de San Agustín, en Quito, y a mediados del siglo pasado una delegación de padres agustinos trajo consigo al santo, que se adueñaría de la devoción de los chonenses, manifestó Édison Acosta Ochoa, historiador manabita. (I)