Junto a hermosas flores, dentro de unos invernaderos en Tabacundo, Pichincha, conocida como “la capital mundial de las rosas”, se abren paso plantas de hojas verdes alargadas con pequeñas flores que parecería que tienen rocío en su superficie. Se trata del primer cultivo formal y legal de cannabis en Ecuador, que ya empezó su cosecha y producción.

La plantación pertenece a CannAndes, una empresa que nace de la florícola Boutique Flower’s con el fin de migrar o convertir parte del cultivo de flores a cultivo de cannabis. Sus visionarios: Klaus Graetzer, Felipe Norton y Alfredo López, tres jóvenes que tuvieron la iniciativa de aprovechar los beneficios de esta planta tal como lo hacen otros países como Estados Unidos, Suiza y Francia.

En febrero de este año, la empresa se convirtió en la primera en adquirir las siete licencias que otorga el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) para trabajar en esta innovadora industria. Las licencias permiten la importación y venta de semillas, la producción y venta de semillas y esquejes, la producción de cannabis no psicoactivo y cáñamo industrial, el fitomejoramiento y bancos de germoplasma, la producción y procesamiento de derivados, y la comercialización y exportación.

Felipe Norton, Alfredo López y Klaus Graetzer, representantes de CannAndes. Foto: API

La idea apunta a remplazar las rosas por cannabis poco a poco, a medida que vaya respondiendo el mercado y necesiten de más tierra, explica a este medio Alfredo López.

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Alfredo López supervisa la plantación de cannabis en Tabacundo. Foto: API

Boutique Flower’s encontró en el cannabis una alternativa para reinventarse y mantenerse en pie en medio de la crisis que generó la pandemia por el COVID-19, comenta Graetzer, presidente de CannAndes y gerente general de Boutique Flower’s. “Pero la intención no es cerrar (el sector floricultor), más bien queremos tener dos brazos importantes de agrícola-exportadores en el Ecuador”, aclara el empresario a la agencia API.

Postulantes de cuatro provincias empezaron trámites para obtener licencias de cannabis

CannAndes tiene permiso para sembrar 9 hectáreas (ha) en Tabacundo, además de dos licencias adicionales para cultivar en la Costa y en Urcuquí, donde ya hicieron pruebas. Actualmente los sembríos con plantas ya en producción están en Tabacundo y cubren cerca de 1 ha. Las semillas las trajeron de Oregón, Estados Unidos. “Hay que ser muy cautos. No hay que sembrar desmesuradamente porque hay que ver que el mercado esté listo”, asegura Graetzer.

CannAndes cumple el ciclo completo de producción de cannabis, pues además de tener los cultivos cuenta con una planta de extracción de aceite crudo y han iniciado la elaboración de productos para el consumo humano. Prevén abrir este año un local en el norte de Quito, para vender sus artículos, varios de los cuales los elaboran en alianza con maquilas.

Tras la cosecha, trabajadores de CannAndes se encargan del procesamiento de las plantas de cannabis en Tabacundo. Foto: API

Legislación ecuatoriana ofrece ventajas

Graetzer considera que la legislación ecuatoriana impulsa el crecimiento de esta industria, pues tiene varias ventajas en comparación a las de otros países. Prevé, por ejemplo, que las semillas cumplan con un proceso de agrocalidad y certificación. Además, no obliga a que la producción sea únicamente de aceite, pues para esto se requieren grandes inversiones; se podrá exportar desde la flor, que es la materia menos procesada.

La Asamblea Nacional despenalizó el cannabis no psicoactivo con menos del 1 % de tetrahidrocannabinol (THC) el 24 de diciembre de 2019. Estas reformas al Código Orgánico Integral Penal, con las que el cannabis no psicoactivo o cáñamo dejó de ser una sustancia sujeta a fiscalización en Ecuador, entraron en vigencia el 21 de junio de 2020.

A inicio de este año se empezaron a otorgar las licencias. Dentro de los interesados en incursionar en el cannabis precisamente están las florícolas. En los últimos meses, socios de Expoflores han participado en foros y talleres en los que se han explorado y analizado los potenciales de este naciente sector.

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Klaus Graetzer muestra las hojas de cannabis ya cosechadas en invernadero en Tabacundo. Foto: Daniel Molineros

Graetzer piensa que es muy pronto para medir márgenes de ganancia de esta industria. Lo que se sabe es que, según datos de Colombia que tiene cuatro años de experiencia, una hectárea produce en facturación $ 500.000 por año. “Pero creo que son datos muy especulativos porque además Colombia sí permite el cannabis psicoactivo y ese tiene un valor más alto en el mercado. Hay que ser cauto en el rendimiento de esta industria”, considera.

Cannabis con -1 % de THC no es psicoactivo

Norton, gerente general de CannAndes, asegura que el cannabis contiene más de 500 compuestos orgánicos, de los cuales al menos 113 son cannabinoides. Y entre estos cannabinoides destacan, por sus cualidades terapéuticas, el cannabidiol (CBD) y el THC. Este último es el compuesto psicotrópico predominante en la planta, el responsable de la psicoactividad por la que el cannabis es conocido.

El CBD no tiene efectos psicoactivos; el THC, sí. Pero ambos poseen un valor terapéutico muy significativo que se potencia cuando trabajan juntos. El cannabis es no piscoativo cuando posee -1 % de THC, el permitido para la industria ecuatoriana. Si tiene más de ese porcentaje ya es un cannabis psicoativo, conocido como marihuana, lo que no está permitido producir ni comercializar en el país.

Felipe Norton inspecciona las hojas del cannabis en Tabacundo. Foto: API

La mayor concentración de cannabinoides se encuentra en las flores. Pero el tallo del cannabis también tiene componentes útiles. Por ejemplo, su fibra sirve para hacer, entre varias cosas, ropa. Incluso su semilla tiene un gran potencial por la cantidad de omegas 3 y 6 que contiene. “Mencióname una industria y te digo cómo el cannabis puede entrar”, comenta Norton.

En CannAndes también cuentan con un trabajo genético para mejorar las variedades que están importando, para que otros actores puedan adquirirlas y esta industria ecuatoriana pueda despuntar.

Al finalizar el proceso de cosecha se obtiene el extracto crudo de cannabis, con el que se hacen varios productos. CannAndes cuenta con equipos para medir los concentrados de diferentes cannabinoides y de este modo se mantienen dentro de los límites legales de THC, explica Stalin Suntaxi, encargado de la extracción y producción del cannabis.

En CannAndes se pone especial atención en las pruebas de laboratorio para asegurar la calidad y concentraciones permitidas legalmente. Foto: API

Los beneficios del cannabis

Hace un par de meses se unió a esta aventura cannábica Nina Tapia, gerente de Desarrollo de Producto. Ella explica que con la resina que se genera en la superficie de las flores hembra del cannabis y que se la obtiene en el proceso de extracción se elaboran diversos productos cosméticos, comestibles y medicinales.

Nina Tapia muestras algunos productos elaborados a base de cannabis no psicoactivo. Foto: API

“Más de 150 afecciones pueden ser aliviadas con el consumo del cannabis. Este regula procesos fisiológicos y químicos de nuestro cuerpo”, explica Tapia. Agrega que el cáñamo tiene propiedades analgésicas, antiinflamatorias, ansiolíticas, antitumorales, anticonvulsionantes, antipsicóticas y neuroprotectoras.

Además, contribuye a disminuir dolores crónicos, fibromialgia, artritis, alzhéimer, párkinson, entre otras. Para Tapia, la meta es romper el estigma que tiene la planta. Por eso han partido con una serie de productos dérmicos tópicos para aliviar dolores. También cuentan con productos consumibles, como té y evaporizadores que ayudan a dejar de consumir tabaco, y una línea de cuidado corporal y cosméticos.

Estos artículos están en proceso de registro sanitario. Pero, desde ahora, CannAndes se plantea entrar más adelante al mundo farmacéutico para el tratamiento de diversas enfermedades. (I)