Se han juntado varios fenómenos que agravan la situación de la mendicidad en Ecuador, afirma la ministra de Inclusión Económica y Social (MIES), Mae Montaño. Añade que la pobreza, el desempleo y la migración hacen que los esfuerzos que se desarrollan para reducir el problema social no se sientan.

El tema de la mendicidad tomó impulso en los comentarios de redes sociales en Ecuador el fin de semana pasado, luego de que se hicieran públicas las peticiones que la wedding planner de Juan David Borrero, hijo del vicepresidente del Ecuador, y la modelo Jasmine Tookesm hiciera al Municipio de Quito.

Además de solicitar la limpieza minuciosa de las zonas aledañas a la plaza San Francisco, donde se desarrolló la boda de la modelo de Victoria Secret, pidió el retiro de las personas indigentes de los alrededores y reforzar la seguridad con agentes metropolitanos.

Mae Montaño dice que por la fuerza nadie puede mover a las personas en situación de calle. “Son temas tan delicados porque despiertan la sensibilidad y el respeto por los derechos humanos”.

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El número de mendigos ha crecido en Ecuador, dice la ministra, aunque reconoce que se debe trabajar en la actualización de los datos, porque no tienen un dato actual de las personas en condición de calle. A diciembre de 2020, el régimen anterior registraba que en el país mendigaban 33.000 niños y niñas. Pero el problema rebasa a ese grupo etario.

La ministra de Inclusión Económica y Social, Mae Montaño, dice que nadie puede mover por la fuerza a personas en situación de calle, hay que convencerlos de ir a albergues. Foto: José Beltrán Foto: El Universo

“Estamos pensando en este tiempo renovar la articulación interinstitucional que necesitamos y salir con una campaña. Vamos a necesitar una campaña fuerte porque para controlar el tema de la mendicidad necesitamos trabajar con las dos partes, con los que están en la calle y que muchos de ellos no quieren ir a los albergues porque les significa a veces más platita estar en la calle o porque ya es una cultura estar en la calle, o sea todo eso también existe”, precisa.

Críticas en redes por peticiones para boda de Jasmine Tookes y el empresario Juan David Borrero; Secretaría de Comunicación se pronunció

Dentro de la campaña, añade, hay que decirle a la gente que no debe entregar limosna, juguetes ni ropa en la calle, “es la única forma, hay que quitarles la clientela para que entonces la gente se sienta desmotivada de estar en la calle.

A la ministra le preocupa que la situación se vuelve más grave porque se junta el trabajo infantil y la mendicidad y ambos se hacen más fuentes hacia fin de año.

Para señalar lo complejo del problema anota que hay varias categorías de habitantes de la calle. Unos tienen circunstancias particulares, pérdida de casa o empleo y falta de dinero para el arriendo y van a la calle para ganar algo de dinero. A ellos se los puede convencer, “el tema de la mendicidad es igualito que con el tema de la adicción, tú tienes que convencer a la persona para que vaya a un albergue y sobre todo que permanezca en ese albergue, no puedes obligarlo ni llevarlo con la fuerza pública”. Otra categoría , “son personas que ya viven en la calle, viven en los puentes, hay problemas de salud asociados muy graves, problemas de drogas, sida...”.

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Las personas que hacen de la mendicidad un negocio, no es un tema que evade, por eso insiste en una gran campaña para reducirla y en sumar esfuerzos como se lo hace con algunos municipios e instituciones que hacen operativos para convencerlos de ir a un albergue.

La Encuesta Nacional de Empleo, Desempleo y Subempleo (Enemdu) que elabora el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), registró que la pobreza por ingresos a nivel nacional en junio de 2021 se ubicó en 32,2 % y la pobreza extrema a nivel nacional en 14,7 %.

Una persona es pobre por ingresos cuando su ingreso per cápita familiar está por debajo de la línea de pobreza. En junio de 2021 la línea de pobreza se ubicó en $ 84,71 mensuales per cápita, mientras que la línea de pobreza extrema en $ 47,74 mensuales per cápita. Según estos datos, el 32 % de ecuatorianos vive con $ 2,82 por día y 14,7 % con $ 1,59 al día. (I)