La semana previa al 24 y 25 de diciembre, justo unos días antes de la festividad de Navidad, la policía Joselyn Fuentes Rosero se da un tiempo para visitar a sus mellizos, comparte con ellos, coordina la cena y deja todo listo para el día de Nochebuena, como los obsequios ya envueltos.

Joselyn se encarga de indagar lo que sus mellizos, de 4 años de edad, desean y deja los regalos comprados para complacerlos. Eulalia Rosero, abuela de los menores y madre de la uniformada, es quien los pone al pie del árbol para que la pareja de niños los abra la mañana del 25 de diciembre.

Joselyn tiene 30 años y es cabo segundo de Policía, su esposo también es de la Policía, por lo que ambos no han pasado las últimas tres navidades con sus hijos mellizos.

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A ellos los ven ya al año siguiente, cuando van a su casa en sus periodos de días francos. La metodología de trabajo es de nueve días seguidos de labores para salir tres días libres.

En diciembre tiene turnos de amanecida por lo que vive en una Unidad de Policía Comunitaria, donde hace base en el norte de Quito.

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Joselyn cuenta que solo pasó la medianoche del 24 y amanecer del 25 de diciembre con sus mellizos justo el año cuando nacieron, en junio de 2019. “Eran pequeños y yo estaba en mi periodo de maternidad, fue mágico verles, pero de allí para acá ya no he podido pasar con ellos, me toca cumplir mi labor de patrullaje. Es muy complicado como madre, hija y esposa tener que desempeñar nuestras actividades en estas épocas especiales”.

Pero, agrega, es gratificante prestar la colaboración a la ciudadanía. “Esta es mi profesión y vocación”.

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Joselyn Fuentes Rosero es policía desde hace una década. Ahora está asignada a una UPC del norte de Quito. Alfredo Cárdenas/ EL UNIVERSO. Foto: Alfredo Cárdenas.

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Las últimas dos semanas de diciembre es cuando más trabajo tienen, agrega, ya que debe patrullar en los alrededores de los centros comerciales.

Estos recorridos son imperativos en estos tiempos de extrema inseguridad. Esta vez le tocará recorrer los distintos puntos de la capital nacional, Quito, actividad que realizará hasta los primeros días de enero del 2024, cuando saldrá libre y podrá retornar a su hogar. Allí recién verá físicamente a sus hijos.

El Distrito Metropolitano de Quito es la séptima zona del país donde más crímenes ocurrieron en este 2023. La tasa de homicidios intencionales llega a 9 por cada cien mil habitantes.

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Como en los años anteriores, este 24 de diciembre de 2023, cerca de la medianoche, se dará el tiempo para en una videollamada breve desearles ‘feliz Navidad’ a sus pequeños, afirma. “Por nuestro servicio nos tocar estar alejados de hijos y familia”.

Sus mellizos aún no son conscientes del nivel de peligrosidad que enfrenta su madre en su trabajo diario como policía. “Ellos se contentan y emocionan cuando me ven con el uniforme, eso es gratificante, que nos vean y nos tomen como un ejemplo a futuro. Veo que se sienten orgullosos”, asegura.

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Las primeras navidades sin sus mellizos fueron difíciles. Justo en la de diciembre del 2020 estaba asignada a Guayaquil, donde su función fue realizar patrullaje preventivo en las zonas comerciales en medio de la pandemia del COVID-19.

Joselyn debía pasar todo el día en los centros comerciales, que tenían gran afluencia de personas pese a las restricciones de movilidad y disposiciones de permanecer en casa debido al coronavirus.

“La situación era complicada y agobiante, vi mucha gente que fallecía de coronavirus en Guayaquil, nos sentíamos impotentes al no poder hacer más de lo que podemos dar. A mis hijos los dejé en Quito (donde vive la policía), por lo que estaba lejos de ellos. Mi mamá vivía angustiada. Recuerdo que la llamé por videollamada para decirle que me encontraba bien con mis compañeros policías”, dice Joselyn.

Este año ya trabaja en Quito, ciudad en la que vive con su esposo e hijos. Aun así no puede darse una escapada para pasar Navidad en su hogar, ya que debe patrullar en las noches y madrugadas.

“Casi no pasamos las fechas especiales con nuestros familiares. Siempre estamos enfocados en servir a la ciudadanía y posteriormente sacamos el tiempo para compartir con nuestros seres queridos”.

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Durante su carrera ha tenido diferentes pases. Guayaquil, Santa Elena, Riobamba y ahora Quito. Cuando ha trabajado fuera de la capital ha dejado a sus mellizos bajo el cuidado de su madre Eulalia.

“Sí me facilita ahora estar asignada a Quito, ya que al menos estoy un poco más cerca de ellos”.

La madre de Joselyn y abuela de los mellizos lo es todo para esta madre, como ella afirma. “Es el ser de luz que tengo en mi vida, si no tuviera su apoyo no podría desarrollar mi función policial. Es complicado confiar a nuestros hijos a personas que no conocemos”, señala la policía, quien ha sido parte de la institución policial durante una década.

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Durante los últimos diez años solo ha podido pasar Navidad dos veces, una con su madre y la del 2019 que estuvo con sus mellizos.

A diario, cuando amanece, Joselyn se encomienda a la Virgen de Guadalupe, de la que es devota. “Siempre me encomiendo a ella, al igual a mi familia e hijos. Le pido que me ayude a terminar mi jornada laboral sin problemas y poder compartir con mi familia en mis días francos”.

Este año repetirá la rutina de al menos hablar con sus hijos por videollamada. Y a las madres que comparten su situación les dice: “Somos fuertes, por el mismo hecho de ser madres Dios nos da la valentía de enfrentar nuestras funciones con responsabilidad, entonces hay que seguir cumpliendo con las actividades. Somos dignas de admiración porque aparte de cumplir el rol laboral, también somos madres, esposas e hijas”.

Este 24 y 25 de diciembre también trabajará de corrido. Deberá patrullar centros comerciales y las plazas de Quito. Cenará con sus compañeros de labores y desde la noche del 24 hasta las 06:00 del 25 de diciembre hará el patrullaje. De ahí descansa, para continuar con su labor, por lo que no tendrá el tiempo para trasladarse a su domicilio.

Como sucede desde el 2020, volverá a ver a sus mellizos en enero de 2024. Allí cuenta que les repetirá que los ama con su uniforme puesto: “Lo que les inculco es que portar este uniforme implica una responsabilidad, que este es mi trabajo, mi profesión, y ellos a su corta edad lo entienden”. (I)

Joselyn Fuentes también les deja un mensaje a sus compañeros policías: "Nuestra labor es valiosa, aunque en estas fechas no podemos estar con nuestros seres queridos, nuestro sacrificio y dedicación son fundamentales para mantener la seguridad y bienestar de la ciudadanía". Foto: El Universo

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