Dos institutos técnicos de educación superior privados ofrecen la carrera que otorga el título específico de Tecnólogo Superior en Ciencias y Saberes Ancestrales (de tercer nivel) dentro de su oferta académica y una universidad pública aborda el tema en sus carreras de pregrado.

Pero el resto de universidades y escuelas politécnicas públicas y privadas del país también incluyen a los saberes ancestrales como asignatura en las carreras que lo ameritan o hacen investigación al respecto.

Por mandato constitucional se deben incorporar los saberes ancestrales en las mallas curriculares de la educación superior, ciencia, tecnología e innovación para promover el desarrollo científico tecnológico.

¿Pero qué son los saberes ancestrales y cuál es su campo de acción laboral?

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Florencio Delgado, director de la carrera de Antropología de la Universidad San Francisco de Quito (USFQ), afirma que los saberes ancestrales requieren de investigación y transmisión de ese conocimiento.

“Para saber que es el conocimiento ancestral hay que aplicar el mismo sistema de investigación occidental porque viene siendo uno paralelo al científico. Ecuador al ser un país megadiverso tiene una cantidad de conocimiento ancestral que si no se lo estudia pues puede desaparecer, es necesario estudiarlo a fondo”, indica.

En la USFQ se estudia el conocimiento ancestral desde varias aristas sobre todo en la carrera de Antropología, de la que son parte los arqueólogos. “Hay una serie de experiencias necesarias para el futuro porque la gente cree que lo que pasa ahora nunca sucedió en el pasado y no es así”.

Un ejemplo son los varios periodos de glaciación que implicó el descenso de las temperaturas (enfriamiento) de grandes extensiones de la tierra que los habitantes afrontaron en el pasado. “Entonces se estudia cómo se enfrentó en su momento el cambio climático”.

Los arqueólogos recuperan el conocimiento ancestral cuando hacen investigación y en otras carreras universitarias, pues se integra ese conocimiento. “Un antropólogo estudia las diferentes prácticas de las parteras de la medicina ancestral y luego las escuelas de Medicina pueden hacer un trabajo paralelo o tomar la investigación de la antropología para incorporar ese conocimiento en la vida cotidiana y en la academia. El conocimiento ancestral es reconstruido desde varias aristas”, asegura Delgado.

El Instituto Superior Tecnológico Los Andes de Estudios Sociales (Ilades) con sede en Quito y el Instituto Superior Tecnológico Jatun Yachay Wasi en Colta (Chimborazo) son los privados que otorgan el título de tercer nivel.

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Y la Universidad Intercultural de las Nacionalidades y Pueblos Indígenas Amawtay Wasi, creada en agosto del 2018 en Quito como pública comunitaria, tiene la carrera Lengua y Cultura, disponible en la última oferta académica de postulación de la Senescyt.

El Ilades indica en su sitio web que la Tecnología Superior en Ciencias y Saberes Ancestrales “pretende generar espacios alternativos para que los conocimientos tradicionales trasmitidos de generación en generación, (y que son los cimientos de la cultura) promuevan una nueva visión muy necesaria para entender la diversidad en el sentir, pensar y actuar de los pueblos”.

El Instituto Jatun Yachay Wasi añade que los saberes ancestrales están en “la memoria colectiva de los pueblos (los abuelos son bibliotecas hablantes) que nos cuentan sus historias, leyendas, mitos. También rasgos de sus enseñanzas han sido codificados a través del tiempo mediante simbologías impregnadas en diferentes elementos, así como sus prácticas transmitidas en la agricultura, astronomía, sistemas constructivos, medicina, cerámica, tejido, entre otros”. También entrega los títulos de Tecnología Superior en Agropecuaria Andina y Tecnología Superior en Construcciones Andinas, ambas sí estuvieron disponibles en la última oferta académica del 2021.

El campo ocupacional incluye a las mismas instituciones de educación superior o las dedicadas a la investigación relacionadas con el tema, la gestión de actividades con productos y servicios que adopten a las ciencias y saberes ancestrales o la atención con el uso de las prácticas energéticas y terapéuticas de la medicina no tradicional.

Al igual que laborar como asesor o investigador en centros culturales, museos, fundaciones y operadores turísticos y promotor y gestor cultural de eventos interculturales.

Khristian Almeida, director de la Carrera de Ciencias y Saberes Ancestrales del Ilades, afirma que las futuras generaciones están ilusionadas en cursar carreras diferentes a las clásicas ofertas que, en términos generales, se encuentran dentro el sistema nacional de educación superior, cuyas plazas laborales cada vez están más saturadas.

Ven en esta vital área del saber una opción real para emprender en nuevas actividades que a partir de la recuperación y difusión de los conocimientos tradicionales y ancestrales les permita trabajar por cuenta propia y propiciar, con ello, a fortalecer nuestra identidad cultural”.

Agrega que es fundamental que las instituciones de educación superior presten por fin la adecuada atención a la formación de este tipo de profesionales.

Las soluciones del pasado pueden servir en el presente

El río Bobonaza, que pasa por el territorio de Sarayaku, inundó a la comunidad arrastrando el puente, casas, chacras y otras construcciones en marzo del 2020. Cortesía Pueblo Originario Kichwa de Sarayaku.

Las diferentes profesiones incorporan el conocimiento ancestral que se investiga desde la antropología, dice Delgado. “El ingeniero civil quiere recuperar la forma como los incas hacían el camino, por ejemplo”.

Este conocimiento ancestral y la forma de enfrentar las problemáticas en el pasado ha ido cambiando y evolucionando. “La sociedad siempre fue dinámica, tampoco queramos que sea congelado, el conocimiento ancestral va a seguir en la medida que da respuesta a problemas actuales”, asegura el especialista.

Una técnica usada en el pasado en la región Costa del país para prevenir las inundaciones era el sistema de camellones (canales) que bien hoy podría solucionar esta problemática, asegura el antropólogo Delgado.

“Ahora se necesitan millones de dólares para dragar el río Guayas y eso es porque todos esos sedimentos que antes eran distribuidos por canales en esas zonas agrícolas ya no están y como solución se hizo control de inundaciones. Entonces todo ese lodo que quedaba en la cuenca proveyendo nutrientes ahora queda suspendido a la entrada de la ría porque sube el mar, el río baja y cada diez o quince años hay que dragar”.

Delgado dice que con ese conocimiento ancestral se pueden ahorrar millones, se mejora el suelo de la cuenca y se produciría mucho más.

La opción de estudiar para obtener un título específico en saberes ancestrales es reciente

La carrera de Tecnología Superior en Ciencias y Saberes Ancestrales es nueva en el país. Fue aprobada el 8 de abril del 2020 por el Consejo de Educación Superior (CES).

Al no existir, dice Almeida, demandó un “sólido proyecto de factibilidad presentado para el rediseño y aprobación de la carrera” por parte del Ilades.

“Se torna una verdadera necesidad y valiosa oportunidad el contar con un perfil de profesionales que sean capaces de recuperar y precautelar la memoria ancestral de nuestro país expresada en sus distintas tradiciones culturales para, con ello, poder alinearse a plenitud con los altos objetivos nacionales”, agrega Almeida.

La modalidad de estudio contemplada es la presencial con una duración de 5 periodos académicos (2 años y medio) en su versión convencional. “Existe la opción de cursarla en el tiempo abreviado de un año calendario dentro del Programa de Convalidación de Conocimientos”, asegura Almeida.

Las prácticas profesionales y la vinculación con la comunidad se hacen mediante un convenio interinstitucional entre Ilades y la comunidad Tsáchila y con relaciones con las distintas comunidades y pueblos de la serranía, el oriente y afro ecuatorianos, dice Almeida.

Modelo para articular el saber ancestral en la educación superior

El reglamento de Régimen Académico del Consejo de Educación Superior (CES), organismo que aprueba las carreras universitarias, indica que interculturalidad debe estar articulada a los campos formativos.

“El currículo debe incorporar criterios de interculturalidad en cada nivel de formación, organización curricular y campo formativo”.

Este marco jurídico detalla tes formas de hacer esta incorporación. La primera es mediante los denominados modelos de aprendizaje. Con la “contextualización de los aprendizajes a través de metodologías educativas que promuevan el reconocimiento de la diversidad cultural y el diálogo de saberes. Desarrollará la referencia a conocimientos pertenecientes a diversas cosmovisiones, epistemologías o perspectivas de pueblos, nacionalidades o grupos socioculturales (de género, etarios y otros)”.

La segunda es mediante itinerarios académicos que implican la “creación de asignaturas y cursos o itinerarios específicos dentro de una carrera o programa académico, que integren saberes ancestrales y de aplicación práctica en determinados campos de formación profesional, siempre que se garanticen su coherencia y pertinencia”.

Y la última son los modelos interculturales de educación superior, es decir, la “generación de modelos educativos interculturales integrales, a través del diseño e implementación de carreras, programas o la creación de instituciones de educación superior o de sus unidades académicas, específicas para estos fines”. (I)