Esa fue la primera reacción del presidente de Argentina, Alberto Fernández, tras conocerse el claro triunfo de la oposición en las primarias legislativas en los principales distritos del país. “Algo” no habrá hecho bien su Gobierno para no haber recibido el apoyo que esperaba, pero se comprometió a trabajar para revertir el resultado en las generales de noviembre.

En la orilla contraria, Juntos por el Cambio, la principal coalición opositora argentina, a la que pertenece el expresidente Mauricio Macri, festejó la “nueva oportunidad” obtenida en las urnas tras ser, en las primarias legislativas celebradas este domingo, la primera fuerza en número de votos en los principales distritos.

Desde el búnker el Buenos Aires del oficialista Frente de Todos, el actual mandatario estuvo acompañado de la expresidenta y actual vicepresidenta Cristina Fernández, líder de la facción kirchnerista del peronismo, quien prefirió no hablar. ”Evidentemente algo no habremos hecho bien para que la gente no nos acompañe como esperábamos que nos acompañe, y todos los que estamos aquí escuchamos el veredicto de la gente, con respeto y mucha atención”, dijo el mandatario.

Duro revés

Con el 90,07 % de las urnas escrutadas en la provincia de Buenos Aires, principal distrito electoral del país y bastión del peronismo, la lista de precandidatos a diputados que encabeza Victoria Tolosa Paz -única que postuló la coalición de Gobierno- cosechó un 33,50 % de los votos, superada por las dos presentadas por Juntos, la principal formación opositora, que aglutinaron el 38,20 %.

El triunfo del frente que integra el expresidente Mauricio Macri (2015-2019) -a quien el propio Fernández derrotó en las presidenciales de 2019 en medio de la grave recesión iniciada en 2018 que aún dura- también se repite en otros distritos clave como las provincias de Córdoba; Santa Fe y la ciudad de Buenos Aires.

"Sabemos que hay errores que hemos cometido y que no debimos cometer, de los errores aprendemos. Además evidentemente hay una demanda que seguramente no habremos satisfecho adecuadamente en los votantes y a partir de mañana nos vamos a ocupar de prestar atención", agregó el presidente.

Estos fueron los primeros comicios con él en el poder, por lo que los analistas los consideraron una suerte de plebiscito a su gestión, marcada por la pandemia -que se ha cobrado hasta ahora la vida de 113.402 personas y que ha dejado varios escándalos de índole política que han afectado al Gobierno- y la continuidad de la crisis económica.

Sin bajar los brazos

En el búnker, el mandatario aseveró que tanto él como quienes le acompañaban solo quieren "la felicidad" del pueblo: "vamos a trabajar para que en noviembre, cuando llegue la hora de la elección general, los argentinos y argentinas nos acompañen, porque seguimos convencidos de que estamos enfrente a dos modelos de país: uno que a todos incluye y otro que a millones deja a un costado", remarcó.

Con todo, el jefe de Estado aseveró que tiene por delante dos años de Gobierno (hasta las presidenciales de 2023) y no va a bajar los brazos. “Nada quiero más que terminar este mandato dejando un país en pie sin pobres”, enfatizó. (I)