Cinco personas —entre ellas, una mujer— fueron asesinadas con varios disparos en una noche de terror suscitada este domingo en el cantón Santa Ana, provincia de Manabí. Los asesinos habrían utilizado armas de grueso calibre para matar a estas personas y provocar heridas graves en otras tres que se recuperan en un hospital de Portoviejo.

El incidente se dio en la comunidad Palo Largo de la parroquia Ayacucho, en Santa Ana (a 38 kilómetros al este de Portoviejo), hasta donde —según los testigos— llegaron varias personas a bordo de una camioneta de color blanco, de donde descendieron y dispararon en contra de ocho personas que compartían una tarde en esa localidad.

“Se escuchaba clarito esos disparos, eran como metralleta o fusil, ¡qué sé yo! La gente aquí se tiró al piso”, comentó un vecino del lugar donde se produjo el incidente de terror que asustó a las decenas de familias que viven en esta comunidad con vías de tercer orden.

En la casa que los sicarios atacaron funcionaba la tienda del sector. A un costado de la casa estaba una cancha de uso múltiple y atrás de la vivienda una loma.

Publicidad

Al menos cinco personas fueron asesinadas en un ataque registrado en zona rural de Manabí, la noche de este domingo 30

Luego de observar el ataque, dos de los asistentes huyeron, uno hacia la cancha, lugar donde cayó abatido, otro quedó cerca del poste de energía eléctrica ubicado en la casa del incidente; otros dos cuerpos quedaron en el lugar donde dialogaban, y otra persona más huyó hacia la loma, pero sus victimarios le dieron alcance y lo asesinaron a pocos metros de la casa donde se hallaba.

“Hijito mío, levántate, no me dejes, ¡por qué te hicieron esto!”, gritaba la madre de Alejandro Montes, una de las víctimas del asesinato múltiple. Esto, mientras la cónyuge del occiso —con su hijo de dos años en brazos— lloraba al observar el destino final que tuvo su pareja.

Las otras víctimas fueron Geanella Arreaga Medina, Jonathan Pinargote, Joel Pico Plaza y Jorge Luis Poveda, todos ellos, a excepción de Montes, oriundos de Manta, quienes llegaron a Palo Largo en autos de lujo con vidrios polarizados.

Un reo fue asesinado en riña registrada en la cárcel El Rodeo, en Portoviejo

El ataque alarmó a los vecinos y a toda Santa Ana, en una noche en la que una gran parte de sus habitantes no pudo dormir por el temor a secuelas de un hecho que no se había registrado en esa magnitud en ese cantón.

Fueron hallados más de 20 indicios balísticos en los lugares donde se asesinó a las cinco personas.

“Es un armamento realmente de grueso calibre. Ya Dinased está haciendo las actuaciones investigativas preliminares y son ellos quienes ya llegarán a establecer el móvil del hecho. Nosotros como Criminalística lo que prácticamente hacemos es el procesamiento de escena y el levantamiento de todos los indicios que puedan aportar ya con información necesaria para ya esclarecer este hecho”, señaló Andrés Merlo, jefe de Criminalística de la Policía Nacional en Manabí.

Publicidad

La última vez que la Policía tuvo conocimiento de un vehículo y armas de esas características fue en abril de este año, cuando en Manta se registraron ataques realizados con un fusil HK, un armamento asociado a la milicia y en algunos casos a la Policía.

Solo en el crimen de Miguel Ángel Luna Zambrano (a) Lolo, la Policía registró 56 indicios balísticos.

En la Policía aún no se indicaron mayores detalles y cuál habría sido el motivo que originó este ataque al estilo sicariato que cobró cinco vidas. En lo que va de este año en Manabí se registran 83 muertes violentas, la mayoría con arma de fuego, siendo los cantones de Manta y El Carmen los que reportan más muertes violentas en lo que va del 2021.

“Vamos a dar con los responsables de este hecho de sangre. Estamos realizando el levantamiento de evidencias para establecer el calibre de las armas utilizadas”, declaró Jaime Salazar, jefe del distrito de Policía en Portoviejo, quien llegó a la escena.

Mientras levantaban los cadáveres, un vecino indicó que algunos chicos pensaron jugar índor en la cancha de uso múltiple, pero por causas desconocidas los jóvenes se fueron a jugar a otro lugar.

“Si no, los muertos fueran más”, refirió un hombre.

Un detalle señalado por un vecino del lugar es que uno de los fallecidos se dedicaba al comercio de pesca. Nadie quiso responder si tras el incidente habría algún nexo con actividades ligadas al narcotráfico, nadie quiere en Palo Largo que se repita esta escena. (I)