Los zarumeños que vivimos lejos de nuestra tierra Zaruma (El Oro) no somos impávidos ante la escasísima o casi nula respuesta de las autoridades a los pedidos desesperados encaminados a que minimicen los riesgos de nuevos hundimientos de la ciudad, por la actividad minera que ha perforado inmisericordemente su subsuelo y contaminado el medioambiente y ríos que hasta hace poco eran fuente de vida. Existe una demanda al Estado ecuatoriano por parte del Perú, en instancias internacionales, dada la altísima contaminación de los ríos Puyango-Tumbes.

Hemos recurrido al ‘Gobierno del encuentro’ por ayuda urgente en temas prioritarios como remediación del subsuelo urbano; control para que las empresas cuenten con licencias ambientales; reparación de vías; cumplimiento del mandato popular de la consulta de febrero del año 2018, que prohibió la minería en áreas urbanas; derogar el Acuerdo Ministerial MERNNR-MERNNR-2021-0006-AM del Ministerio de Recursos Naturales no Renovables; cancelar las concesiones mineras en las microcuencas y fuentes de agua, etc.

En esta ocasión tenemos esperanza de que seremos escuchados ya que se suspendieron, temporalmente, varias labores mineras que incumplen la normativa ambiental; medida justa pero parcial en razón de que se requieren controles y monitoreos permanentes. No se justifica que ciertas mineras para incumplir la normativa ambiental se escuden en los empleos que generan. Necesitamos una minería totalmente responsable. Tenemos confianza de que vendrán días mejores para Zaruma, con autoridades probas que sigan tomando acciones inmediatas para detener la total destrucción de la ciudad, aplicando el criterio presidencial del cuidado extremo al medioambiente, a las fuentes de agua, etc. (O)

Romeo Carrión Aguilar, ingeniero, zarumeño, Quito