Que el mes de junio está dedicado al Sagrado Corazón de Jesús lo sabe cualquier católico que pisa con frecuencia el templo. Dos son los atributos característicos del Sagrado Corazón: el amor y la misericordia.

El culto universal data del siglo XIX con el papa León XIII (escribió la encíclica Annum Sacrum), quien consagró el mundo al Sagrado Corazón (1899). Fue a partir de santa Margarita de Alacoque (Francia, 1647-169) que empieza la devoción, por una aparición del Señor quien le dijo: “Este divino Corazón os pagará..., mirará con ojos propicios y misericordiosos para socorrerlos y protegerlos en todo, con tal que acudan a Él con confianza”. (O)

Josefa Romo Garlito, Valladolid, España