Se dice que en realidad no hay países pobre y ricos, sino que hay personas que no se educan lo suficiente, por eso ‘la diferencia’ entre países ricos y pobres; que no es por ‘la antigüedad’ de los países como India y Egipto que son ‘pobres’, en cambio Israel y Singapur, países ‘jóvenes’, son ‘ricos’.

La gran diferencia entre países pobres y ricos tampoco son los recursos naturales, por ejemplo Japón, con una pequeña extensión montañosa no apta para la agricultura, logró convertirse en una de las principales economías de progreso del mundo. Estableciéndose que realmente la diferencia entre estos países pobres y ricos es la mentalidad de sus líderes honestos en el campo económico, político, social... En estudios realizados a las naciones ‘desarrolladas’ encontramos que para ese fin estos líderes tienen lo siguiente: moral, como principio básico; al ladrón lo sancionan, no lo premian ni lo celebran como ejemplo para la sociedad.

Visión, a largo plazo piensan para las próximas generaciones y no para el fin de semana farreando, por lo cual proyectan sus objetivos y no están queriendo ganar votos para las siguientes elecciones políticas. Tienen responsabilidad a todo nivel, que hasta guardan la basura y no la tiran en la calle, y también respetan la puntualidad. Tienen deseo de superación, luchan para crecer con pequeños negocios y proyectos, no son conformistas. Respetan la constitución, las leyes y todas las normativas jurídicas, por el progreso común sin mordidas, tajadas, sobornos y coimas (corrupción). Conservan el amor al trabajo, consideran que es lo único que se necesita para seguir adelante luchando contra la pobreza y no vivir de subsidios del gobierno. Piensan en el ahorro y la inversión para el progreso económico de la nación, por eso compran al contado ya que no quieren tener deudas. (O)

Ángel Gregorio Calderón Mayorga, economista, Guayaquil