De quien más se ha escrito y se habla es Jesucristo. Nadie más amado ni con un amor de mayor calidad e intensidad que el suyo. Dios es esencialmente amor. De quienes se enamoran de la humanidad de Jesús, brotan frutos de paz, de esperanza, de caridad y entrega desinteresada al prójimo, sin menoscabo por discriminación.

Caridad es como se llama el amor a Dios, y de él brotan obras sociales de misericordia. Las grandes obras sociales de la humanidad (Cáritas, Manos Unidas, Humanae Vitae, Cruz Roja... son iniciativas de cristianos. (O)

Josefa Romo Garlito, España