Todos los días las noticias son crímenes, asaltos, drogas incautadas, pero no encuentran a los traficantes ni a los delincuentes, asesinos para llevarlos a la cárcel; y de políticos de ambos sexos, corruptos, asaltantes de los dineros del pueblo ecuatoriano que se declaran santos inocentes, manos limpias, corazones ardientes; dicen que no robaron, estafaron, mintieron, traficaron, asaltaron, falsificaron, violaron, abusaron, etc.; sino que se declaran víctimas de la injusticia, perseguidos, mártires, héroes.

Creen que el pueblo no los conoce, lo que son con sus generaciones, bandas y testaferros. Los que aparecen atrás de ellos les siguen, están por los sánduches, las colas y el billete que reciben para aplaudirlos cuando dichos politiqueros salen con trampa de la cárcel, suben a una tarima con el objeto de amenazar que van a seguir en la política desprestigiada, en los cargos, el poder. No tienen vergüenza. Los ciudadanos correctos no los quieren en ninguna función del Estado, sino en la prisión por siempre. (O)

Alicia C. de Gutiérrez, Guayaquil