Hace unos días escuché una entrevista en la televisión a una persona que había ocupado un puesto importante en una de las ciudades consideradas hace muchos años como la más conflictiva del mundo. A mi entender, su exposición se centró en la unificación de criterios de todas las autoridades nacionales o locales donde prime el país, o sea los ciudadanos, sin distingo de banderas políticas de que sus prioridades sean sus partidos y entornos. El entrevistador preguntó cómo se logró, y fue satisfactorio escuchar que la suma de todas esas voluntades, antes dispersas, permitió a través de años que en la actualidad dicha ciudad esté entre las menos conflictivas de la región.

Es hora de unificar criterios y dejar el yo por nosotros, lo que haría a Guayaquil, y Ecuador, reestablecer el calificativo que escuchaba de niño “paraíso de paz”. Estamos cerca de una elección de autoridades seccionales, sería prudente saber elegir a los postulantes por sus currículums en todos los sentidos: social, cultural, profesional, para cerrar el paso a cualquier hijo de vecino que vea la ocasión para arreglar su economía y la de sus generaciones.

Por otro lado, el presidente debe prescindir de profesores extranjeros y dichas plazas las ocupen profesionales ecuatorianos sin doctrinas políticas enlatadas, en escuelas, colegios, universidades públicas; para dar fuentes de trabajo que tanta falta hacen a los ecuatorianos. (O)

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Colón Vicente Quiroz Ferruzola, Guayaquil