El sistema de educación superior de Ecuador deberá buscar y repensar desde el lado empresarial y de la sociedad, de la mano de la Ley Orgánica de Educación Superior (LOES) que requiere de nuevos profesionales con habilidades y destrezas que establezcan los estándares educativos.

Las universidades en conjunto con la sociedad moderna necesitan crear productos competitivos para los mercados del mundo, así como profesionales, científicos, investigadores capaces de ir más allá de nuestras fronteras. En otras palabras, la universidad está llamada a impulsar la sociedad del conocimiento.

El escenario de los últimos años son las aspiraciones de los estudiantes de trasladarse hacia otros países para cursar carreras de pregrado o posgrado universitario. Una ola de movilidad ha fortalecido el desarrollo de nuevas modalidades de estudios, como la educación a distancia, redes virtuales de aprendizaje, poco visualizadas en Ecuador antes de la pandemia de COVID–19. Al respecto, las universidades deben reorganizarse en las necesidades de enseñanza y capacitar a sus alumnos y futura clientela con una visión cada vez más diversa, estudiantes que cada vez más trabajan, estudiantes a medio tiempo, estudiantes de fin de semana, estudiantes que viajan frecuentemente. En este sentido, la reforma educativa superior ha vivido una crisis debido a la politización en instituciones públicas y un tanto en privadas, por pretender amasar la autonomía como independencia de los Gobiernos de turno, es decir, sin control en la oferta académica, solo para captar mayor cantidad de estudiantes y proliferar universidades para satisfacer egocentrismo de políticos. En conclusión, no se puede asegurar que las reformas a la Ley Orgánica de Educación Superior logren suficientes cambios. (O)

Roberto Gabino Camana Fiallos, docente, ingeniero de Sistemas, docente; Ambato, Tungurahua