Profunda conmoción ha causado en los medios científicos el lamentable fallecimiento del Dr. Yuan LongPing, connotado investigador agrícola, llamado con justicia el padre de los híbridos de arroz por haber descubierto la línea materna de un arroz silvestre, que mejoró con persistencia hasta lograr cruzarla con otros ejemplares de alta productividad y resistencia a enfermedades. Esta gramínea integra las plantas denominadas autógamas, se autofecunda pero no permite captar el polen de otras, siendo un gran obstáculo para los cruzamientos y obtener especies superiores.

El gran mérito del Dr. Yuan LongPing fue haber encontrado, en los campos chinos, una variedad estéril para su mismo polen pero receptiva y fértil para el de otras especies de mejor comportamiento agronómico, rendimiento, presentación, impenetrables a las enfermedades comunes. Esta fase sumamente complicada y difícil, para el sapiente chino le resultó asequible, pues contaba con un sentido especial para evidenciarlas.

Individualizada la línea materna y combinada con otras de altas características, la mayor incógnita fue crear un método que permitiese la multiplicación comercial o en gran escala de la semilla híbrida así obtenida, estando allí el mayor mérito que acompañó a este agrónomo, al definir un sistema publicado sin reservas, que se usa en todo el mundo sin ninguna restricción ni pago de regalías, de tanta eficacia que se atribuye como causa radical para la eliminación del hambre en la República Popular China.

En el año 2013 se le otorgó el Premio Confucio, versión china del Nobel de la Paz, felicité al maestro, a quien tuve el honor de conocer y tratar, recorrer con sus explicaciones los campos de ensayos de la ciudad de Changsha, donde seguía trabajando hasta el fin de sus días por lograr superiores variedades de arroz, perfeccionando su método, aspiraba a que la mayor cantidad de países del tercer mundo pudiesen adoptarlo como práctica contribución de su intelecto a mitigar la desnutrición en las regiones donde la gramínea es parte de la dieta diaria.

Este tema trae a nuestra memoria a ese gran ecuatoriano el doctor Segundo Wong Mayorga que, por sus relaciones empresariales con líderes del régimen chino, obtuvo la venida de una misión de expertos que adaptaron la línea materna al medio y permitieron seleccionar cuatro híbridos que fueron probados además en Colombia, Perú y Uruguay, con magníficos resultados productivos, superando significativamente a los cultivares locales.

El cambio de orientación económica del Gobierno chino hizo que la empresa estatal fuese adquirida por una organización europea que elevó el pago por el uso de la semiente materna, impidiendo continuar con este exitoso programa de investigación privada de alto costo, que tuvo como protagonista a don Segundo Wong y, luego de su fallecimiento, a sus hijos solidarios con la causa paterna. Séame permitido establecer un símil entre estos doctores, Wong Mayorga y Yuan LongPing, dotados de una natural sencillez e incansable trabajo y, sobre todo, enormes por su sencillez y espíritu innovador que dejaron huellas imborrables en el corazón de la patria y del mundo. (O)