Entre los políticos hay de todo: patriotas, honrados, honestos, deshonestos, corruptos, incapaces, oportunistas, taimados, traidores, quintacolumnistas, camaleónicos; además, los políticos tienen la habilidad, dependiendo de las circunstancias, de justificar cualquier cosa, siempre y cuando sea de su conveniencia.

La Función Electoral, a través de la Ley Electoral y de Organizaciones Políticas, Código de la Democracia, aprobada en 2009, garantiza el ejercicio de los derechos de los ciudadanos, partidos y movimientos políticos a participar en los procesos electorales del país, están regulados por el Consejo Nacional Electoral (CNE) y el Tribunal Contencioso Electoral (TCE). Hasta el momento existen alrededor de 280 organizaciones políticas entre movimientos y partidos políticos a nivel nacional, provincial, cantonal y parroquiales, a eso se suman unas 70 organizaciones que están en proceso de ser aprobadas. Es necesario auditar las firmas con las que son aprobadas las organizaciones políticas, la pregunta es: ¿de dónde sacan las firmas para aprobar a tantas organizaciones políticas?

Esta dispersión es inédita en la vida política del país, se debería volver a los partidos políticos a nivel nacional con sus respectivos afiliados, pero verdaderos partidos, no maquinarias electoreras que se activan cuando se avecinan las elecciones y son manejadas por sus respectivos dueños. Una democracia se fortalece con partidos ideológicos bien estructurados, con líderes auténticos y que preparan y forman nuevos líderes para que tomen la posta en el momento oportuno; además, debe haber alternabilidad en la dirigencia.

Con el actual número de organizaciones políticas no se garantiza un verdadero ejercicio de la democracia porque aparecen cacicazgos y aventureros que se adhieren al mejor postor; además, aparecen candidatos sin partidos ni movimientos políticos que les permita terciar en las elecciones, para poder cumplir con el requisito de ser auspiciados por una organización política, tienen a su disposición partidos y movimientos políticos debidamente aprobados por el CNE, que están a la venta o alquiler.

Para ser candidato debe haber estado afiliado, al menos, dos años antes de su postulación, con formación académica y una hoja de vida intachable, deben ser escogidos entre notables no entre notorios. Los candidatos para presidente y vicepresidente de la República, prefectos, alcaldes no deberán tener relación familiar con su antecesor hasta el tercer grado de consanguinidad y segundo de afinidad.

El Fondo Partidario Permanente se debe revisar; si conviene o no entregar a los partidos políticos, desgraciadamente no cumplen con la obligación de destinar el 70 % de los recursos para formación, investigación y publicaciones; igual, el Fondo de Promoción Electoral es el monto económico que el Estado destina a las organizaciones políticas que participarán con candidatos, se conoce que algunos candidatos exigen un porcentaje del contrato con los medios con los que pautan su promoción; de ser cierto este acto de corrupción, sería una vergüenza sin nombre. Urgente, se requiere un nuevo Código de la Democracia. (O)