Entre árboles de Guasmo y manglares creció en el sur de Guayaquil un barrio que hoy es uno de los más populosos.
Con alrededor de 350.000 habitantes, la expansión de los Guasmos ha sido tal que ahora se encuentra dividido en zona norte, centro, sur y este.

Éxodo hacia el sur

La historia del barrio, que obtuvo su nombre por los árboles antes mencionados, se remonta a la existencia de varias haciendas, en el siglo XIX.

El abogado Jorge Aycart, miembro del Club de Historia del Archivo Histórico del Guayas, recuerda la existencia de las haciendas La Josefina, de Rodríguez Briones; y la hacienda El Guasmo.

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Esta última fue propiedad de la familia Parra Velasco hasta 1915, cuando la adquirió Juan Xavier Marcos.

Para los años 70 el territorio se fue llenando por personas que, sobre todo, procedían del campo y las zonas agrarias.

“Yo recuerdo que en muchos pueblos había unos letreros que decían vaya y coja tierra en el Guasmo que están regalando. Y de ahí el éxodo”, indicó el abogado Aycart, quien además señaló a los traficantes de tierras como un factor importante en el fenómeno poblacional de las antiguas haciendas del sur.

Al ver que cada vez se llenaba más, Juan X. Marcos realizó tres grandes desalojos e incendió los modestos domicilios de algunos moradores.

Más tarde, ante el crecimiento, el Municipio expropió las tierras y cobró un valor simbólico para legalizarlas.

Estalin Cevallos, líder barrial del sector Casitas del Guasmo, llegó a la zona con sus padres en el año 1974, cuando empezaron las invasiones.

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Cevallos contó que la zona estaba compuesta primero de casas de caña alrededor del manglar, la luz la obtenían desde La Pradera y cuando la marea del río subía el agua “llegaba hasta el ombligo”.

Además, durante la dictadura militar hubo una fuerte disputa con las autoridades por los terrenos. Por ese entonces los guardias de Juan X. Marcos, principal dueño de la hacienda, no dejaban entrar materiales de construcción y destruían los tanques de agua, que llegaron a convertirse en bienes de contrabando.

Entre incendios ocasionados y constantes desalojos, pasaron dos años hasta que la familia de Cevallos pudo disfrutar de su casa de caña sin temor a que alguien vaya a sacarles. Los guasmeños habían ganado la lucha, pero con bajas.

Consuelo Martínez llegó a la cooperativa en el 76 y no recuerda los incendios, pero sí que su madre le contaba sobre ellos.

En esa época las cosas ya estaban mucho más calmadas y lo que Martínez destaca es la cercanía con sus vecinos.

“Antes la gente tenía tiempo. Sacaban sus sillas afuera, en las noches, y conversaban los tres o cuatro padres mientras los niños jugábamos. Ya no se ve mucho, ha quedado el afecto en las personas mayores. A mí aún me dicen niña Consuelito”, comentó la moradora.

Según otros vecinos, en el 78 llegaron dos mil pobladores invitados desde los asentamientos de la Estatal, en la vía Tanca Marengo; y se ubicaron al fondo, en el Guasmo sur.

Alicia Álvarez, quien ha residido en ese sector durante 35 años, comentó que para llegar a la ciudad tenía que hacer trasbordo con la Reina del Camino y después la 19 y la 76.

A medida que la población lo fue demandando, se incorporaron líneas urbanas que llegaban hasta los Guasmos.

Hacia el año 79 se terminaron de conformar el Guasmo central y varias cooperativas que se encuentran alrededor.
Escuelas, colegios, iglesias y hospitales fueron llegando poco a poco, y otros espacios, como los mercados que disponían sus productos sobre el piso, se formalizaron.

Hoy el Guasmo cuenta con una pavimentación del 100%, agua potable, luz y hay más rutas de acceso a través de buses urbanos o Metrovía.

Existen en la zona 50 instituciones educativas, una maternidad, más de 30 centros de salud, un mercado, un hospital y centros de recreación social como el balneario La Playita.

Además, cuentan con su propio sector comercial, llamado las ‘Cinco esquinas’, con farmacias, panaderías, restaurantes, bancos y casas que expenden electrodomésticos.

Cevallos señaló que todo esto se debe en gran parte al trabajo de los líderes comunitarios, quienes fueron los precursores de los cambios.

Si bien todavía falta atención a varios problemas de comunidad, para los moradores “el sector ha crecido bastante”.(I)