Honrar la esencia y proyectar el futuro
La clave no está en multiplicar obras, sino en priorizar aquellas que respondan a una estrategia integral.

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Ayer, 29 de marzo, se inició la Semana Santa con el Domingo de Ramos. La población católica, que supera los 1.400 millones de personas en el mundo, conmemora la pasión de Cristo con reflexiones que alcanzan a todo el planeta. No están limitadas a un credo o religión.
A todas las creencias se debe respeto y en esta semana la Católica, en particular, vive una de gran valor para su comunidad. El papa León XIV lanzó un fuerte llamado a favor de la paz al clamar “¡Depongan las armas, recuerden que son hermanos!” en la homilía de la misa de su primer Domingo de Ramos como sumo pontífice. Vivir en paz es un derecho universal y los poderes políticos deben entenderlo.
Con certeza, los padres Alfonso y Anzoátegui desde el cielo siguen “trabajando” por su pueblo.
La clave no está en multiplicar obras, sino en priorizar aquellas que respondan a una estrategia integral.
La clave no está en multiplicar obras, sino en priorizar aquellas que respondan a una estrategia integral.
