Por su calidad de ciudad puerto a lo largo de su historia, Guayaquil ha recibido a diversas colonias que han forjado su camino en la urbe y han sido partícipes en su desarrollo.

La Sociedad Unión Libanesa fue conformada hace 100 años por integrantes de esa colonia que residían en varias zonas del Ecuador. Su primer nombre fue Sociedad Unión Siria. No obstante, en 1926, Líbano se independizó del régimen sirio en 1926, por lo que se reformaron los estatutos y la institución adoptó el nombre que conserva en la actualidad.

Fabricio Reshuan Issa, actual presidente de la Sociedad, refirió que los primeros libaneses arribaron a Guayaquil entre 1880 y 1890. “Centenares de jóvenes libaneses, agobiados por la dureza del dominante régimen turco otomano, llenaron en el puerto de Beirut grandes barcos a vapor de la época que hacían las grandes travesías, desde el referido puerto con destino a Génova (Italia) o Marsella (Francia) para ir hacia el nuevo mundo”, indicó.

Sociedad Unión Libanesa celebró sus 100 años con sesión solemne

Óscar Nader Badaro, expresidente de esa institución, explicó que los primeros libaneses que llegaron a Guayaquil no tardaron en integrarse a la cultura porteña, aunque sí presentaron dificultades, como las trabas por el idioma y una marginación que vivieron por parte de la sociedad en los primeros años.

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“El desafío era grande, la nueva generación se escribió en las universidades que recién se constituían en el país, y es allí donde vemos en la década siguiente a la posguerra del 45 cómo la segunda y tercera generación empiezan a destacarse en todos los ámbitos de cultura y proceso de la ciudad de Guayaquil”, manifestó Nader.

Los libaneses ya se habían destacado en el ámbito comercial guayaquileño. También buscaban enlazarse con familias de la misma nacionalidad que se establecieron en la ciudad, para afianzar la colonia.

“Ellos sabían que la única receta valida a la supervivencia es el trabajo, único ingrediente de la esperanza y la libertad de los pueblos. Su trabajo produjo el capital, este se consolidó con el ahorro y las tradiciones conservadoras de la raza. Pero quizás lo más importante en sus vidas fue la necesidad de echar raíces en la tierra y así consolidaron sus negocios y edificaron sus casas, para allí conservar y abrigar la gran familia”, refirió Nader, nacido en Beirut y con más de 50 años viviendo en Guayaquil.

Uno de los hechos importantes para dicha colonia que residía en el país fue la creación de la Sociedad Unión Siria, en 1921, que luego tomó la denominación de Libanesa.

“Ya con los negocios prosperando y encaminados hacia mejores perspectivas y desarrollos, la colonia libanesa regada en distintas partes del país sintió la necesidad de formar una asociación que agrupara a sus compatriotas para reforzar lazos de amistad, organizar la ayuda, ordenar los consejos, tranzar los litigios, honrar las costumbres, reforzar las tradiciones, vigilar las conductas, atesorar la identidad milenaria y marcar los nuevos desafíos”, manifestó Fabricio Reshuan.

Nader explicó que la institución nació con el lema Unión y Fraternidad. Su primer acto cívico fue la donación al Gobierno de Ecuador, en julio de ese año, de una avioneta tipo escuela que fue importada desde Italia.

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Según Fabricio Reshuan, la iniciativa surgió de Assad Raad y los 66 fundadores de la sociedad.

Sociedad Unión Libanesa festeja sus tradiciones

Luego de varios años, la institución adquirió un inmueble en las calles 10 de Agosto y Boyacá, en el centro de Guayaquil. En 1982, se fundó el club campestre Biblos, que actualmente acoge las oficinas y demás áreas de recreación para los miembros de la Sociedad.

Al menos 530 personas forman parte de la institución actualmente, indicó Reshuan, quien estará a cargo de la presidencia de la Sociedad hasta el 2022. (I)