GUAYAQUIL

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‘No podemos esperar que todo nos hagan’: moradores de Samanes 4 mantienen la belleza de su parque a puro voluntariado

El consejo barrial ha armado grupos de voluntarios para realizar diferentes labores dentro del parque.

Idilia Espín es una de las voluntarias del parque de Samanes 4. Ella se encarga de vigilar la presencia plagas en las plantas. Foto: El Universo

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En grupos o solos, con instrumentos de jardinería y con ropa cómoda, los moradores de Samanes 4, en el norte de la urbe, se organizan semanalmente para mantener el parque del barrio en buen estado. El espacio está totalmente arborizado, de hecho, unas 900 plantas se han sembrado en diferentes sectores como una cerca viva.

Algunas de ellas se han colocado en los últimos días para terminar de cubrir los espacios en los que hace falta el área verde.

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Para las labores de cuidado se han organizado grupos o comisiones. Unas ocho personas, por ejemplo, forman parte de los voluntarios del parque. Ellos son quienes lideran los trabajos de limpieza de la maleza, prevención de plagas como la cochinilla y pulgón, además vigilan el correcto funcionamiento de un sistema de riego que ellos colocaron de forma artesanal en todo el parque.

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Una manguera negra a la que se le hicieron orificios pequeños rodea el espacio para que esta sirva como un sistema de riego por goteo.

Idilia Espín, quien forma parte del grupo de voluntarios, afirma que el trabajo en el parque es perenne. Ella, con su conocimiento en jardinería, trata de revisar todos los días cómo evoluciona el crecimiento de las especies que se han colocado en todo el perímetro del área verde. El parque está ubicado entre dos manzanas de viviendas.

En el parque se realizan trabajos para levantar un nuevo muro de contención que colinda con la zanja. Foto: El Universo

Espín comenta que, aunque son ocho los voluntarios del parque, siempre se tiene la colaboración de más moradores. Solo en Samanes 4 viven unas 500 familias.

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“Quienes no se ensucian las manos o hacen el trabajo en la tierra, apoyan de alguna manera. Por ejemplo, dicen, les traen una funda de abono o si ven a gente trabajando les traen jugos, aguas y de alguna manera se involucran”, cuenta la residente.

Los demás moradores forman parte de otras comisiones que se encargan de vigilar que no haya exceso de basura en zonas aledañas al parque y en los bordillos, así mismo quienes se encargan de mantener limpias las aceras y coordinar las rondas de seguridad.

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Como La Unión se denominó al parque desde 2017. En ese año fue cuando se bautizó y se reforzó el trabajo de la comitiva para mantener el espacio verde. “Por el trabajo organizado y la unión de la comunidad y las horas dedicadas se lo denominó de esa manera para un concurso municipal para mejorar el sitio”, cuenta Janina Carrera, presidenta del consejo barrial de Samanes 4.

Hace pocas semanas, en minga, los moradores pintaron banquetas y parte de los alrededores de una cancha que está dentro del parque. Foto: El Universo

En el barrio tienen un cronograma de actividades para todo el año, que van desde mingas de limpieza hasta el pintado de banquetas o paredes.

Según Carrera, lo que se ha logrado con la rehabilitación del parque en los últimos años es que este se convierta en un sitio seguro para que las familias puedan salir y pasar un tiempo al aire libre. Los moradores aseguran que el 80 % del cuidado ha salido por cuenta de ellos, mientras que el resto se lo ha atribuido al cabildo, especialmente, para la poda de árboles altos.

Semanalmente o en varias ocasiones durante el mes, un jardinero particular va al sitio a realizar la poda. Esta tarea también corre por cuenta del grupo de voluntarios del parque.

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Hay una zona de juegos infantiles, una cancha que está cercada y bancas que se han pintado con colores vivos como el naranja, amarillo, rojo y verde. Actualmente, se realizan trabajos para levantar un nuevo muro que da a la zanja que divide Samanes y Guayacanes. Esta infraestructura fue cediendo y se solicitó al Municipio que se construya una nueva.

“Las plantas que se sacaron en el perímetro de cuatro metros se están volviendo a ubicar en diferentes partes para no dejar espacios sin parte verde”, cuenta Carrera.

Unas plantas de pino, por ejemplo, fueron rescatadas y colocadas en maceteros de forma temporal hasta que culminen los trabajos.

Karla Maldonado, moradora del sector, afirma que al mantener un espacio totalmente verde, cuidado y pintado se genera un ambiente de seguridad. “Si nos empoderamos de nuestros barrios y del lugar en el que vivimos todo es mejor. No podemos esperar que todo nos hagan, es el sitio en donde pasamos con las familias, es nuestro hogar”, anota. (I)


Redacción
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