“Yo estaba a las seis de la tarde el sábado y recibo un mensaje de Nicolás Romero, que es el gerente de la Autoridad Aeroportuaria de Guayaquil, y me dice: ‘¡Oye, está pasando algo!, y me están llamando a mí, pero tránsito aéreo no es de mi incumbencia, es tuyo’. Digo: Sí, efectivamente, ¿qué es lo que pasa?, y descubro que finalmente lo que creían que estaba pasando, en ese momento, sábado 20 (de agosto), había pasado el sábado 13. Algunos dicen que nosotros hemos escondido, pero la verdad es que nosotros no sabíamos qué había pasado porque cómo sé yo, estando en esta oficina (...) si los de Guayaquil que están en la torre y en el radar no me dicen”.

Con estas palabras William Birkett, director general de Aviación Civil, desde el 8 de julio de 2021, se refiere a los hechos del pasado 13 de agosto cuando dos aviones se aproximaban a tierra en el aeropuerto de Guayaquil.

En su trayectoria consta haber sido comandante de la Fuerza Aérea Ecuatoriana (FAE), presidente de Tame, y volvió al cargo de director de Aviación Civil después de quince años.

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En una entrevista con este Diario se refiere a lo sucedido y a qué medidas están tomando para que aquello no vuelva a suceder.

¿Qué sucedió el 13 de agosto cuando dos aviones se aproximaban a tierra en el aeropuerto de Guayaquil?

Aterrizó un (vuelo de) Avianca y siente que se da contra un pájaro, entonces hace su procedimiento y se reporta a la torre que se ha impactado con un pájaro.

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En esos casos, es obligatorio que el aeropuerto se cierre por un instante y salgan las unidades y hagan un rastreo de toda la pista por si acaso se haya quedado parte del animal o como es una masa que está volando a una velocidad contra otra masa que está volando a otra velocidad pueda hipotéticamente haberse desprendido una parte del avión.

Pero mientras todo eso sucedía en tierra estaba viniendo un (vuelo de) Latam a aterrizar y entonces es contactado por la torre de control, porque hasta más o menos 10 millas náuticas es el control de aproximación, y de 10 millas náuticas aproximadamente para adelante es la torre de control, y si usted viene al mando del avión, le va a decir cambie su frecuencia a torre de control, hasta mientras usted estaba en frecuencia de aproximación.

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Y entonces, la torre le dice prevea una aproximación frustrada, porque había un carro que estaba rodando viendo si no había más restos de pájaro o del avión.

Nuestro ‘torrista’ (controlador aéreo) en vez de decirle a Latam haga una aproximación frustrada, ya le dijo prevea, que quiere decir no aterrizar e irse hasta el sur, hasta este sitio desde donde a 2.000 pies pide permiso, da la vuelta y viene de nuevo a intentar otra aproximación.

Aquí se comete un error terrible de parte de nuestra gente, de la gente de la DAC. ¿Por qué?, porque una vez que usted sale de la aproximación usted no puede devolver aviones al flujo que trae aproximación.

El ‘torrista’ no podía haberle dicho: ‘Oiga, vire si usted desea’, porque así le dice, ‘si usted desea vire a la derecha’, pero le da la orden, y entonces LAN (Latam) da la vuelta sin que el ‘torrista’ se percate de que había un (vuelo de) Copa –aproximación sí sabía que venía–, pero hay una falta de coordinación entre los dos y entonces se pasan cerca.

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En los aviones hay un aparatito que se llama TCAS (Traffic and Collision Avoidance System; en español, Sistema de alerta de tráfico y evasión de colisión), que tiene años que ha salvado muchos accidentes, y entonces cuando se aproximan mucho los aviones estos instrumentos le dicen al piloto ascienda, ascienda o vire a la derecha, y al otro también le dice descienda, descienda, vire a la izquierda, para evitar que se colisione y finalmente los dos se abren, pero pasaron a una milla de distancia el uno del otro.

Conflicto de tráfico entre dos aviones: el rol de controladores aéreos se indaga. ¿Quién forma y está a cargo de estos funcionarios?

En metros ¿cuánto es?

Dos kilómetros. Normalmente la regulación le dice que usted tiene que separar sus aviones de cinco millas náuticas y 1.000 pies de altura.

Una vez que sucede eso LAN viene y aterriza, luego aterriza Copa y nadie se asustó porque no fue que yo tuve que virar rápido para no pegarme, porque tengo este aparatito. Eso pasó.

¿Qué es lo más terrible de todo esto? Que los señores supervisores y los señores operadores se quedaron en silencio una semana de este incidente que había ocurrido.

¿De la DAC?

Sí, de los nuestros. Le hablo de los nuestros, los únicos culpables. Nosotros estamos investigando.

¿Esta investigación es administrativa?

Administrativo-técnica, ¿por qué?, porque lo que los radares detectan queda grabado y adicionalmente la voz. Qué dijo el ‘torrista’, qué dijo el de aproximación.

¿Qué tiempo dura la investigación?

Si por mi fuera mañana.

¿Pero debe haber plazos?

No hay plazos escritos. Si no presentamos un informe documentado esta gente va y nos demanda a donde estos jueces y muy pronto volverán y les tendremos que pagar por el tiempo que estuvieron afuera.

Yo no sabía de qué me llamaban, ¿por qué yo voy a esconder una cosa de este calibre, qué es lo que yo gano o pierdo? Yo no estoy aquí porque yo pedí este puesto, a mí me pidieron de una manera muy caballerosa, una persona que yo estimo mucho y que admiro mucho, que es el presidente de la República.

¿Hubo riesgo de impacto entre dos aviones que estuvieron cerca y que se aproximaban a Guayaquil? Aviación Civil da su versión del suceso

¿Qué ha pasado con estas personas, los supervisores y ‘torristas’?

Hay dos cosas, una es una falla técnica. En aviación se dice que la doctrina de buscar la causa de un accidente no es meter preso al piloto, si es que ha sobrevivido, sino informar a todos los que vuelan para que nunca más, por esa causa, haya otro accidente. Así sea la mínima cosa, informar para que la gente sepa, se le quede y no haya un incidente o un accidente.

¿Qué pasó con la gente que actuó incorrectamente?

Esa gente ya no está operando.

¿Hay nueva gente?

Por supuesto. En Quito hay una escuela técnica de aviación civil, hace algunos años se compró un simulador para entrenar ‘torristas’ y controladores de radar, creo que costó cerca de $ 8 millones y estaba dañado por dos años. Cuando llegamos nosotros lo hicimos reparar y ahora que está reparado el director de navegación aérea está mandando a los ‘torristas’ de Quito, Guayaquil y de otros a que se reentrenen en ese simulador, porque es lo último que hay en tecnología en el mundo.

¿Qué están haciendo para que no vuelva a suceder?

Mientras existan los TCAS las posibilidades de colisión son infinitamente pequeñas. Eso uno. Segundo, esto que le ordenó el ‘torrista’ al piloto de LAN de que vire a la derecha no se va a volver a repetir porque vamos a sacar una orden administrativa, una resolución que simplemente se cumpla con lo que está escrito.

¿Entonces, no hubo riesgo de colisión?

Sí hubo, pero los equipos que le estoy diciendo, los TCAS en inglés, evitaron que esto suceda y los aviones pasaron a una milla de distancia uno del otro, por supuesto no es agradable ni es lo recomendable ni estamos contentos.

¿Los pasajeros presentaron alguna queja?

No, algunos no se dieron cuenta.

¿Otros sí se dieron cuenta?

No sé. (I)