Es uno de los protagonistas de las tramas de dopaje más elaboradas que se hayan visto en el deporte profesional. Pero, aún así, Lance Armstrong pide clemencia.

El excorredor norteamericano participó en un podcast junto a George Hincapie y Christian Vande Velde, compañeros en su día en el conjunto US Postal, donde habló sobre su pasado como ciclista y sus problemas con el dopaje: "Me dopé, sí, pero no quiero que los aficionados me recuerden por eso. También trabajé mucho para ganar lo que gané".

En dicha charla, que se produjo después de participar en una carrera de 24 horas en bicicleta de montaña el pasado fin de semana, Armstrong se mostró tal cual es: directo, pero con un cierto grado de soberbia: "La gente no debe olvidar el trabajo duro y el esfuerzo de los corredores, incluso si se dopan al mismo tiempo. No todo es blanco o negro".

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El texano vivió una época dorada en el US Postal (1998-2004). Siete Tour de Francia de manera consecutiva que le auparon al olimpo del ciclismo, donde jamás nadie había llegado.

"En el equipo la mentalidad estaba clara: teníamos la mejor tecnología, entrenamos como nadie, el mejor reconocimiento, las tácticas más inteligentes, el mejor director, el túnel de viento, una dieta exhaustiva... Eso no debe pasar desapercibido", asegura un Lance un tanto nostálgico de su época como corredor.

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