Miles de residentes permanentes han visto sus sueños de ciudadanía estadounidense destruidos por un error que parece inocente: viajar más de 180 días fuera del país.
Lo que muchos consideran unas vacaciones prolongadas o una visita familiar extendida, el Servicio de Ciudadanía e Inmigración (USCIS) lo interpreta como una ruptura en la residencia continua requerida para la naturalización.
Este límite no es una sugerencia, es una línea roja que puede arruinar años de preparación para convertirse en ciudadano americano.
Publicidad
Error que puede costar la ciudadanía
La trampa es más sutil de lo que parece. No basta con evitar los viajes largos, también existe el requisito de “presencia física” que obliga a pasar al menos dos años y medio en territorio estadounidense durante el período de cinco años previo a la solicitud.
EE. UU. instala nuevos controles en aeropuertos de cara al Mundial 2026
Los viajes cortos pero frecuentes pueden ser igual de letales para las aspiraciones de ciudadanía. Según USCIS, si pasan más de la mitad del tiempo fuera de Estados Unidos con estas escapadas constantes, la elegibilidad queda automáticamente descartada, sin importar que cada viaje individual sea breve.
Para quienes necesitan ausentarse por un año o más, existe una última oportunidad de salvación: el permiso de reingreso obtenido mediante el Formulario I-131. Este documento debe solicitarse con gran anticipación antes del viaje, porque intentar regresar sin él después de una ausencia prolongada equivale a haber abandonado voluntariamente el estatus de residente permanente.
Publicidad
Las autoridades pueden enviarlos directamente ante un juez de inmigración para determinar si perdieron su Green Card, convirtiendo lo que debía ser un trámite de ciudadanía, en una batalla legal por mantener el derecho a vivir en el país.
(I)