La prisión no fue un obstáculo en su vida. Tras las rejas, Neptalí Ramírez se esforzó para cumplir su meta: graduarse de abogado. Su título lo recibió el viernes 30, feliz, en medio de los aplausos de sus compañeros y familiares, en el auditorio de la Facultad de Jurisprudencia de la Universidad Católica.

En este centro superior, a través de la modalidad a distancia, empezó a estudiar la carrera de Derecho en el 2015, tras pasar el examen de admisión de la Senescyt. “Necesitaba sacar 800 para conseguir un cupo y saqué 870. Fue difícil, con mi compañero de celda estudiamos mucho, él para entrar a Turismo y yo para Derecho”, recordó este abogado que hace tres años recuperó su libertad.

Durante seis años, desde el 2012 hasta el 2018, estuvo recluido en un centro de rehabilitación de Guayaquil, sentenciado por homicidio no intencional. El incidente ocurrió en octubre de 2010. Mientras cursaba el quinto ciclo de Derecho en la Universidad de Guayaquil se suscitó una pelea con otro hombre, quien falleció días después, lamentó.

Tras cumplir su condena, Ramírez continuó con sus estudios a distancia desde casa. A través de una plataforma, tanto en la cárcel como en su hogar, cumplió con sus tareas, proyectos y diferentes asignaciones. El año pasado, tras seis años de estudio, concluyó las materias y en marzo pasado sustentó su tesis de grado sobre garantías penitenciarias. Obtuvo un 10.

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“Hizo un análisis muy interesante sobre la problemática jurídica que se vive en el interior de las cárceles, en el tema de las garantías penitenciarias y los problemas que existen de aplicación de estas garantías por parte de los jueces”, refirió Rafael Compte, docente y miembro del tribunal de sustentación de tesis, sobre el trabajo de Ramírez.

En el auditorio de la facultad de Jurisprudencia de la Universidad Católica, once estudiantes que cursaron sus estudios bajo la modalidad a distancia recibieron sus títulos de abogados, el viernes 30 de julio. Foto: Sandra Miranda

Neptalí fue uno de los cinco estudiantes que en prisión iniciaron sus estudios en la Universidad Católica, a través de un convenio con la Senescyt y el extinto Ministerio de Justicia, en 2015. Los otros cuatro estudiantes se graduarán en los próximos días de las carreras de Marketing y Turismo.

“El mundo no se acaba por un problema. Con esto también les doy un ejemplo a mis hijos: no es cuando la gente quiere que se acabe todo para ti, es cuando uno lo permite. Para mí es un logro importante”, expresó Ramírez, quien recibió las felicitaciones de sus docentes y colegas recién graduados, también bajo la modalidad a distancia.

“Estamos muy complacidos, nos alienta como institución, nos anima a graduar a estudiantes que estuvieron privados de la libertad, son nuestros estudiantes, así los consideramos”, indicó María Cecilia Loor, vicerrectora académica del centro superior, en marzo pasado, luego de la sustentación de tesis de los cinco universitarios. Uno de ellos hizo su presentación desde el centro de rehabilitación; los otros cuatro, que están en libertad, expusieron sus trabajos en la U.

Los alumnos sustentaron sus tesis “con éxito y magníficas calificaciones”, destacó Compte, quien añadió con satisfacción: “La rehabilitación a través de la educación es una realidad. En el caso de estos estudiantes, constituye una oportunidad de vida. Es un tema de replantearse su vida, tienen una gran oportunidad. Para la Universidad es una satisfacción, aporta a rehabilitar la vida de seres humanos que tienen una segunda oportunidad luego de un fracaso”. (I)

Detalle:

El Código Orgánico Integral Penal (Coip), en el artículo 704, establece que: “El Sistema de Rehabilitación Social promoverá la educación superior y técnica a través de la suscripción de convenios con institutos o universidades públicas o privadas. Los convenios garantizarán que la enseñanza se imparta en las condiciones y con el rigor y calidad inherentes a este tipo de estudios, adaptando, en lo que es preciso, la metodología pedagógica a las circunstancias propias de los regímenes de privación de libertad”.