Carla García vive desde hace 20 años en un departamento ubicado en un edificio en la avenida 9 de Octubre y Rumichaca. Ella dice que, a pesar del ajetreo usual del centro de la ciudad, con comerciantes y alto flujo de usuarios, era una zona bastante tranquila hasta inicios del 2020.

“Desde finales del 2020, con fuerza en 2021 y desde que se inició este año, los robos a personas se incrementaron en toda la zona, y asimismo hubo más robos de bienes que están en la vía pública”, señala García.

Ella cuenta que en al menos dos oportunidades en este año ha gritado desde el tercer piso de su edificio para disuadir a los delincuentes que quieren llevarse tachos de basura o quebrar las baldosas del bulevar.

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Escultura de ‘El Hombre de la Campana’ fue restaurada

De la misma forma, Fernando Martínez, quien trabaja en una de las farmacias ubicadas en la avenida Machala, dice que a la salida de su trabajo ha observado cómo a lo largo de la calle, pasada la medianoche, se observa a personas que tratan de llevarse las tapas colocadas en el piso.

“Con la inseguridad que se vive ya no se puede decirles nada a los chamberos que urgan en la basura o que cruzan, porque no sabemos si después nos van a atacar o perseguir, y nos va peor”, asevera.

Este sector de la urbe, de hecho, es uno de los trece que el Municipio de Guayaquil ha identificado como zonas en donde más se registran robos de mobiliario urbano.

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Según información del cabildo, los sectores con más novedades de este tipo son el barrio Orellana y el barrio Garay; las calles Portete, Venezuela, Gómez Rendón y Los Ríos; las avenidas Quito, Machala, Perimetral, de las Américas, Pedro Menéndez Gilbert e Isidro Ayora; y el casco comercial y bancario del centro de la ciudad.

Xavier Álvarez, gerente general de la fundación Guayaquil Siglo XXI, indica que los supervisores de la organización realizan recorridos rutinarios en diversas áreas. Es así que, cuando constatan la ausencia de un bien, la institución procede a su inmediata reposición.

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En la calle Portete, en el sur de la ciudad, se registra el robo de tachos, tapas, entre otros bienes.   Foto: Jorge Guzmán

Solo en 2021 se destinaron aproximadamente $ 384.000 para la reposición de estos bienes sustraídos, entre los que figuran tapas metálicas de postes, de acera, de calzada, tachos metálicos, postes de señalización, barandas de jardineras, rejas de seguridad, pasamanos, cables en cajas de registro, postes de iluminación y luminarias.

Álvarez explica que, con el objetivo de proteger los bienes de la ciudad, la fundación trabaja actualmente en el fortalecimiento y aumento del sistema de videovigilancia, con la instalación de cámaras en coordinación con la Corporación para la Seguridad Ciudadana de Guayaquil (CSCG).

“El objetivo es colocar estos dispositivos en los distintos sectores regenerados de la ciudad. Esta acción tiene como finalidad detectar movimientos inusuales de personas que pretendan sustraerse bienes, evitando que estos hechos ocurran”, dice el funcionario.

Seis cuadras de la calle Carchi fueron regeneradas; la obra costó $ 1,2 millones

De hecho, en varias ocasiones las cámaras han detectado y neutralizado este tipo de acciones en diferentes puntos de la ciudad.

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Patricia Menéndez, moradora de Sauces 6, solicita que se incrementen las rondas en los sectores que tienen obras de regeneración. “Algo nuevo o en buen estado siempre será presa de los ladrones”, dice.

Desde la organización se indica que los funcionarios ponen especial cuidado antes, durante y después de cada inauguración de obras de regeneración urbana, sobre todo porque estos escenarios pueden convertirse en puntos de interés de los antisociales que buscan qué robar, lo cual generalmente ocurre durante la noche y madrugada. (I)