Llegaron a la Dirección Provincial del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS) llenos de incertidumbre y preocupación, pues el viernes pasado recibieron una notificación en la que, según ellos, se establecía un plazo de diez días para que desalojaran sus viviendas.

Se trata de 16 familias que habitan en las casas colectivas del IESS, ubicadas en el cuadrante de las calles Alejo Lascano, Padre Solano, Ximena y Riobamba, en el centro de la ciudad.

La mañana de ayer, los representantes de estas familias se reunieron con el presidente del directorio del IESS, Víctor Hugo Villacrés, para buscar una solución al problema que suponía el inminente desalojo.

“El Instituto de Seguridad Social ya no nos quiere vender (casas) a nosotros, nos quiere botar a la calle”, expresó antes de la cita José Dávila, uno de los moradores notificados.

Y aunque la reunión con Villacrés estaba anunciada para las 09:00 se efectuó una hora y media después debido a que, por las condiciones climáticas en Quito, el funcionario tuvo un retraso en el vuelo.

Aquello no importó a los notificados como Ángela Yagual, quien afirmó tener más de 20 años en las casas colectivas junto a su hija, Janina Menoscal, y su madre, Victoria Iglesias.

Pero la espera dio sus frutos, según Dávila, ya que en la reunión, a la que no tuvo acceso la prensa, los moradores y Villacrés acordaron desistir del desahucio y suscribir, el viernes próximo, un contrato de arrendamiento por dos años.

“Se va a firmar un acta para que no se realice la subasta y se venda directamente en dos años a los inquilinos”, expresó Dávila, al salir de la cita. (I)