En momentos de incertidumbre, usted busca respuestas.

Y cuando no encuentra las respuestas, usted busca apoyo en los demás. Se activa su deseo de pertenencia. Y como sostiene Grafton Tanner en The Circle of the Snake (2020), se activa su nostalgia –usted añora la versión utópica de un pasado que nunca existió–.

Paradójicamente, usted es parte de un presente que reemplaza lápices y cuadernos por iPads u otras pantallas; que teme a la soledad, las finanzas, la delincuencia, el desempleo, la desconfianza y al miedo; que usa la protesta como padre-nuestro; que promueve, difunde, reenvía, fake news o realidades –simplemente– porque le interesa más los “me gusta” que la verosimilitud.

¿Estamos –usted y yo– frente a una única oportunidad de construir una sociedad más sostenible, resiliente y equitativa?

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En una entrevista a Thomas Klaffe –investigador de TrendWatching y con una maestría en Estudios del Futuro– sostuvo que la gente está abandonando al “hombre”, es decir, a la institución del homo economicus representada por el sistema monetario, los medios masivos, los grandes bancos, la educación industrial, o los empleos de 9 a 5.

… el retiro de instituciones establecidas está acompañada por el incremento de herramientas y conectividad: plataformas de redes sociales, sistemas de confianza basados en blockchain, espacios de co-working, comunidades en línea…”, dijo Klaffe

Para el investigador de de TrendWatching este éxodo está motivado por una “desenfrenada (y creciente) inequidad.

Según Forbes, durante la pandemia, los multimillonarios duplicaron sus fortunas. Ganancias récord para los diez hombres más ricos del mundo, sostiene el informe “El Virus de la Desigualdad” de la británica Oxfam.

¿Estamos –realmente– ante la oportunidad de construir una mejor sociedad?

Para Klaffe estamos en el limbo como consumidores conscientes. Hay más formatos de re-uso y estilos de vida minimalistas. Pero el consumidor tradicional no va a desaparecer (en el mediano plazo). Es el “momento Marie Kondo del consumismo, con gente re-definiendo estatus y valor; por último, convirtiéndose en más conscientes de sus hábitos de consumo…”

Finalmente, Thomas Klaffe cree que las ciudades van a cambiar. “Veremos el triunfo de la calidad (de vida) sobre la eficiencia dentro de las ciudades; alimentando inversiones en cultura, creatividad, sostenibilidad, asequibilidad y resiliencia…”.

La pandemia ha sido una clase magistral en cómo errar con el lenguaje, y “retorno” es la lección final, sostiene Klaffe.

Es hora de evolucionar. No debemos retroceder. (O)