El hombre acusado de idear el plan para secuestrar aviones de pasajeros y estrellarlos contra lugares emblemáticos de Estados Unidos hace 20 años está encarcelado a la espera de juicio.

Pero, ¿se le pudo haber detenido años antes?

“El tipo era mío”.

Frank Pellegrino estaba sentado en una habitación de hotel en Malasia cuando vio las imágenes de televisión de los aviones chocando contra las Torres Gemelas.

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Lo primero que pensó fue: “Dios mío, tiene que ser Jalid Sheij Mohammed”.

Tanto el objetivo como las ambiciones coincidían y Pellegrino estaba en una posición única para saberlo.

El ex agente especial del FBI había perseguido a Mohammed durante casi tres décadas. Sin embargo, el supuesto autor intelectual del 11 de septiembre aún no se ha enfrentado a la justicia.

Un abogado de Mohammed le dijo a la BBC que podrían pasar otros 20 años antes de que concluyera el caso.

George W Bush se reunió con los bomberos y rescatistas tras el ataque. Foto: Getty Images

Osama Bin Laden, en ese momento líder de al-Qaeda, es el hombre más cercanamente asociado con los ataques del 11 de septiembre.

Pero la realidad es que Mohammed, o “KSM”, como se le conocía, fue el “arquitecto principal”, según la Comisión del 11 de Septiembre que investigó los ataques.

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Él fue el hombre que tuvo la idea y se la presentó a al-Qaeda.

Nacido en Kuwait, estudió en Estados Unidos antes de luchar en Afganistán en la década de 1980.

Años antes del ataque del 11 de septiembre, el agente del FBI Frank Pellegrino había estado tras la pista del yihadista.

Pellegrino había sido asignado por el FBI para investigar el atentado con bomba en 1993 contra el World Trade Center.

Ahí fue donde el nombre de Mohammed llamó la atención de las autoridades estadounidenses por primera vez porque había realizado una transferencia de dinero a uno de los involucrados.

El agente del FBI se dio cuenta de la magnitud de la ambición de Mohammed en 1995 cuando fue vinculado a un complot para estrellar aviones sobre el Pacífico.

A mediados de la década de 1990, Pellegrino estuvo cerca de conseguir a su hombre y lo siguió hasta Qatar.

Él y su equipo fueron a Omán desde donde planeaban cruzar a Qatar y arrestar a Mohammed.

Un avión estaba listo para traer de regreso al sospechoso. Pero hubo resistencia de los diplomáticos estadounidenses sobre el terreno.

Pellegrino fue a Qatar y le dijo al embajador y a otros funcionarios de la embajada que tenía una acusación contra Mohammed por el complot que involucraba aviones.

Pero cuenta que se mostraron cautelosos para no causar problemas en el país. “Supongo que pensaron que tal vez esto agitaría las aguas”, recuerda Pellegrino.

Pellegrino en 1987 y en 2020. Foto: Frank Pellegrino

Finalmente, el embajador informó a Pellegrino que los funcionarios de Qatar indicaron que habían perdido a Mohammed.

“Hubo indignación, rabia y frustración”, dice. “Supimos en ese momento que fue una oportunidad perdida”.

Pero reconoce que a mediados de los noventa, Mohammed no era visto como un objetivo prioritario.

Pellegrino ni siquiera pudo incluirlo en la lista de los diez más buscados de Estados Unidos. “Me dijeron que ya había demasiados terroristas allí”.

Parece que Mohammed recibió una alerta sobre el interés de Estados Unidos en él y huyó de Qatar para terminar en Afganistán.

Durante los años siguientes, el nombre de KSM siguió apareciendo, a menudo en las listas telefónicas de sospechosos de terrorismo arrestados en todo el mundo, lo que dejaba claro que estaba bien conectado.

Fue durante estos años que acudió a Bin Laden con la idea de entrenar a los pilotos para volar aviones contra edificios dentro de Estados Unidos.

Y luego sucedió el 11 de septiembre. Las sospechas de Pellegrino sobre el papel de KSM resultarían acertadas cuando una figura clave de al-Qaeda bajo custodia lo identificó.

“Cuando descubrimos que él era el tipo, no hubo nadie que se sintiera más miserable que yo”.

El atentado con bomba en el World Trade Center en 1993 mató a seis personas e hirió a más 1.000. Foto: Getty Images

En 2003, Mohammed fue localizado y arrestado en Pakistán. Pellegrino esperaba que lo llevaran a juicio bajo la acusación en la que él había trabajado.

Pero luego desapareció. La CIA lo había llevado a un “lugar negro” donde se utilizaban “técnicas mejoradas de interrogatorio”.

“Quiero saber lo que él sabe, y quiero saberlo rápido”, declaró en ese momento un alto funcionario de la CIA.

A Mohammed le aplicaron el “waterboarding” -algo descrito como “casi ahogamiento”- al menos 183 veces.

Fue sometido a rehidratación rectal, posturas de estrés, privación del sueño, desnudez forzada y le dijeron que matarían a sus hijos.

Confesó múltiples complots durante ese tiempo. Pero un informe del Senado descubrió más tarde que gran parte de la inteligencia supuestamente conseguida había sido inventada por el detenido.

La información de Mohammed llevó a la búsqueda de Bin Laden en la frontera de Afganistán y Pakistán . Foto: Getty Images

Después de que se revelaran los detalles del programa de detención de la CIA, “detenidos de alto valor” como Mohammed fueron trasladados a la Bahía de Guantánamo en 2006.

Finalmente se le permitió el acceso al FBI.

En enero de 2007, Frank Pellegrino se encontró cara a cara con el hombre al que había perseguido durante tanto tiempo.

Se sentaron a la mesa uno frente al otro.

“Le hice saber que yo había estado involucrado en presentar cargos en su contra en los 90”, dice, con la esperanza de abrir la conversación para extraer información sobre el 11 de septiembre.

El ex agente del FBI no reveló los detalles de lo que se dijeron, pero admitió que “es un tipo muy interesante con sentido del humor, lo creas o no”.

En audiencias en Guantánamo KSM ha sido visto a menudo como “grandilocuente” y Pellegrino describe al sospechoso de terrorismo más infame del mundo como un “Kardashian” en su ansia de atención, y dice que no muestra remordimiento.

¿Confesaría o querría aprovechar al máximo un juicio? “Ciertamente creo que se siente bien con lo que hizo y le gusta el espectáculo”, dice.

Después de seis días de conversaciones, Mohammed finalmente indicó que ya tenía suficiente. “Y eso fue todo”, recuerda Pellegrino.

Los intentos posteriores de hacer justicia para el 11 de septiembre han fracasado.

Un plan para celebrar un juicio en Nueva York fracasó tras la oposición pública y política.

Un cartel de hombre buscado publicado por el presidente Bush en 2001. Foto: Getty Images

“Todos gritaban ‘no quiero a este tipo en mi patio trasero. Mantenlo en Guantánamo’”, dice Pellegrino, quien también es neoyorquino.

Luego vino un tribunal militar en Guantánamo. Pero los retrasos en los procedimientos, agravados por la pandemia de covid que cerró la base, lo han vuelto un proceso prolongado.

Esta semana se llevarán a cabo más audiencias, pero parece que el final está muy lejos.

El abogado de Mohammed cree que las últimas audiencias están programadas para mostrar a los medios de comunicación que algo está sucediendo en el vigésimo aniversario del 11 de septiembre.

David Nevin le dijo a la BBC que espera “algo aproximado a los 20 años para una resolución completa del proceso”.

El abogado de defensa criminal ha estado en el caso desde que comenzó en 2008.

El plan original era comenzar los juicios casi de inmediato. Pero aún no están cerca de comenzar, dice, y señaló que un juez recién nombrado es “el octavo o noveno magistrado que hemos tenido” dependiendo de cómo se cuente.

El juez tiene que familiarizarse con alrededor de 35.000 páginas de transcripciones de audiencias anteriores y miles de mociones en lo que Nevin describe como “el juicio penal más grande en la historia de Estados Unidos”.

Y es el más controvertido.

Esto se debe principalmente a que los cinco acusados fueron detenidos en secreto por la CIA y sometidos a “técnicas mejoradas de interrogatorio”.

El campamento en Guantánamo donde se llevan a cabo las audiencias. Foto: Getty Images

Eso ha llevado a discusiones sobre evidencia contaminada por lo que sucedió en los llamados lugares negros.

Estados Unidos “organizó e implementó un programa claramente definido para torturar a estos hombres”, indica Nevin.

Esos métodos brindan un amplio margen para posibles apelaciones contra cualquier condena que se prolongarán durante años.

Nevin no revelará detalles de cómo es representar a uno de los acusados más notorios del mundo.

Dice que inicialmente su cliente estaba “profundamente escéptico” de ser representado por un abogado estadounidense, por lo que hubo un largo proceso para conocerse.

Cuando Mohammed fue retenido en una parte ultrasecreta de la base naval, los abogados fueron colocados en una camioneta con las ventanas oscurecidas y conducidos durante 45 minutos para desorientarlos, explica.

Pero ahora su cliente está recluido en el Campo 5, menos secreto.

El equipo legal es consciente de lo delicado que es para las familias de las víctimas del 11 de septiembre asistir a las audiencias del tribunal.

En las reuniones, algunos familiares retarán a los abogados como Nevin por representar a los acusados, pero otros harán preguntas sobre cómo funciona el proceso.

Familiares de las víctimas del 11 de septiembre. Foto: Pool

“Trabajamos muy duro para no hacer nada que agrave el dolor y el sufrimiento que han experimentado a lo largo de los años”, afirma Nevin.

Otra razón por la que cree que el proceso se ha prolongado es porque se trata de un caso de pena de muerte y eso conlleva más consecuencias.

“Habría terminado hace mucho tiempo si el gobierno no hubiera buscado ejecutar a estos hombres”.

Pellegrino retrasó su retiro del FBI por tres años con la esperanza de que se completara el tribunal militar de Mohammed en Guantánamo, en el que espera testificar. “Hubiera sido bueno terminar con esto mientras todavía tenía mi placa”.

Pero el veterano agente especial llegó a la edad de jubilación y acaba de dejar el cargo.

Después de haber cruzado el mundo en busca de pistas sobre Mohammed, ahora siente una fuerte sensación de fracaso y se pregunta si capturarlo en la década de 1990 podría haber evitado el 11 de septiembre.

“Su nombre viene a mi cabeza todos los días y no es un pensamiento agradable”, dice.

“El tiempo ayuda a curar las cosas. Pero es lo que es”. (I)