Tres años después de su extradición a Estados Unidos, el “brutal” capo de la droga y líder paramilitar colombiano Daniel Rendón Herrera, conocido como “Don Mario”, se declaró culpable en un tribunal estadounidense de conspirar para proporcionar apoyo material a una organización terrorista y de introducir al menos 74 toneladas de droga a este país.

Don Mario “se declaró culpable de participar en una empresa criminal y de conspirar para proporcionar apoyo material para una determinada organización terrorista extranjera” que “brutalmente mató, secuestró y torturó a los traficantes de droga rivales y a civiles”, dijo el tribunal en un comunicado.

El colombiano de 56 años, que en abril de 2018, pocos días después de su extradición a Estados Unidos, se había declarado inocente, se enfrenta a un mínimo de 20 años de cárcel o a cadena perpetua en el peor de los casos, y tendrá que pagar una indemnización de 45 millones de dólares y una multa de 2,25 millones.

El que fuera el narcoterrorista más temido de Colombia “reconoció haber liderado uno de los mayores y temidos cárteles de la droga e inundado las calles de Estados Unidos de cocaína”, según el fiscal Breon Peace, citado en el comunicado.

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Según la acusación, Don Mario “supervisó las operaciones del cartel paramilitar que llevó a cabo secuestros, torturas y asesinatos”.

El gobierno estadounidense le acusa desde 2015 de dos delitos: empresa criminal continua para ingresar varias toneladas de droga a su territorio vía México y Centroamérica entre 2003 y 2014, y uso de armas de fuego para el narcotráfico.

Pero como fue extraditado por el primer delito, solo puede ser juzgado por este cargo.

Rendón Herrera lideró las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), un grupo paramilitar y cartel de la droga que persiguió a los guerrilleros de las Fuerzas Armadas de Colombia (FARC), y fundó el cartel Los Ubareños, también conocido como el Clan Usuga y Clan del Golfo, la organización del narcotráfico más poderosa de Colombia.

En 1997, Estados Unidos designó a las AUC organización terrorista.

Esta guerrilla paramilitar vivía del “impuesto” a la cocaína que transitaba por las zonas que controlaba.

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En 2006, varios miembros de las AUC depusieron las armas como parte del proceso de Paz y Justicia del gobierno del expresidente Álvaro Uribe (2002-2010) a cambio de reducción de condenas.

Pero Randón Herrera, en vez de acogerse al plan de paz, volvió a movilizar las AUC con el nombre de los Urabeños, quienes siguieron financiándose con los impuestos al tráfico de drogas.

Detenido el 19 de abril de 2009, cuando dirigía 16 “bloques” o territorios en Colombia así como miles de paramilitares armados, Rendón Herrera también aceptó la responsabilidad de haber introducido al menos 73,6 toneladas de droga a Estados Unidos a través de México y Centroamérica.

Asimismo empleaban a sicarios para cometer asesinatos que perpetuaban su poder, según la fiscalía.

Pese a décadas de lucha contra el narcotráfico, Colombia sigue siendo el principal proveedor de cocaína en el mundo y Estados Unidos el mayor consumidor. (I)