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Tenía libertad condicional y le otorgaron permiso de salida: mata a balazos a dos empleadas de un hospital tras acusar de infidelidad a su novia que acababa de dar a luz

El atacante estaba en el hospital para presenciar la llegada del bebé

Las dos empleadas del hospital muertas atendían el parto de la novia de Néstor Hernández. Foto: -- ANDY JACOBSOHN

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Néstor Hernández, de 30 años, recibió un permiso para poder ver a su novia dar a luz, aunque todo terminó en tragedia con dos empleadas de un hospital muertas y su pareja herida, aunque el bebé afortunadamente logró nacer sano y salvo.

El doble femicidio ocurrió en Dallas, Texas, Estados Unidos, este fin de semana. El sujeto disparó a ambas profesionales de la salud afirmando que su novia que estaba dando a luz le era infiel, según escribió El Universal de México.

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Mata a dos empleadas de un hospital tras acusar de infidelidad a su novia

Las víctimas quedaron identificadas como Jacqueline Pokuaa, una trabajadora social de 45 años, y Katie Annette Flowers, una enfermera de 63.

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El ataque se perpetró en el Centro Médico Metodista de Dallas. Hernández se encontraba en el hospital para asistir al nacimiento de un hijo que su novia iba a dar a luz.

El sujeto estaba bajo libertad condicional y se le había dado permiso de acudir al hospital mientras portaba una tobillera electrónica.

“En mi opinión, esta es una falla de nuestro sistema de justicia penal”, dijo el jefe de la policía de Dallas, Eddie García, en una conferencia de prensa. “Un individuo violento como este no debería haber andado con una tobillera electrónica y debería haber permanecido bajo custodia”.

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El agresor llegó al hospital alrededor de las 10:20 de la mañana para visitar a la mujer que iba a dar a luz y comenzó a golpearla en la cabeza con una pistola acusándola de infidelidad, según García.

En ese momento, llamó a los familiares de su novia para amenazarlos y le dijo a ella que ambos iban a morir y declaró que “quien quiera que entre a esta habitación va a morir con nosotros”. Hernández cumplió con su palabra y baleó a las dos empleadas del hospital cuando una ingresó a la sala y la otra se asomó al escuchar los disparos.

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Mientras, el sargento Robert Rangel, policía del hospital, pidió refuerzos y se apostó afuera del cuarto donde el hombre estaba recargando su arma. Cuando el atacante salió, Rangel le disparó en una pierna y finalmente la policía lo detuvo.

Hernández ahora está acusado de homicidio punible con posible pena de muerte. (I)

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