El gobierno británico anunció el lunes va a acoger en el país a 35 futbolistas de la selección femenina junior afgana, y a sus familias, que abandonaron su país con destino a Pakistán sintiéndose amenazados por la vuelta al poder de los talibanes.

“Estamos trabajando para ultimar las visas para el equipo de fútbol femenino afgano y esperamos darles la bienvenida al Reino Unido en breve”, declaró el lunes un portavoz del gobierno.

Las adolescentes y sus familias, en total 130 personas que huyeron a Pakistán después de que los talibanes tomaran el poder en agosto, corrían el riesgo de ser enviadas de vuelta a su país al término de sus visas temporales de 30 días.

En Afganistán, las jóvenes jugadoras se encontrarían “en una situación extremadamente peligrosa, que pondría sus vidas en peligro”, ya que los talibanes prohíben a las niñas jugar al fútbol, según la Fundación ROKiT, que las ayudó a escapar.

Publicidad

El gobierno británico “se ha comprometido a hacer todo lo posible para ayudar a quienes más lo necesiten, en particular las mujeres y niñas vulnerables, y las personas en peligro que tuvieron que huir de Afganistán”, afirmó un portavoz de Downing Street.

El ejecutivo no especificó sin embargo la naturaleza ni la duración de las visas concedidas a las jóvenes futbolistas y sus familias.

Estas viajarán “en las próximas dos semanas al Reino Unido”, informó la Fundación ROKiT en un comunicado.

Su directora general, Siu-Anne Marie Gill, elogió el “trabajo en equipo” de las distintas partes implicadas en la evacuación y acogida de las jugadoras, “encantadas y aliviadas” por las “oportunidades que les brindará su nueva vida en el Reino Unido”.

El club inglés Leeds United fue una de las organizaciones que pidió al gobierno que concediera asilo a las futbolistas.

Su presidente, Andrea Radrizzani, se ofreció el mes pasado a acoger a las jugadoras en sus equipos juveniles, asegurando estar dispuesto a “dar a estas chicas un futuro próspero y pacífico”.

El Reino Unido evacuó a más de 15.000 personas de Kabul en las dos semanas siguientes al regreso de los talibanes al poder a mediados de agosto. Entre ellas, casi 8.600 afganos que habían trabajado para los británicos.(I)