Lo que una vez fue un pueblo de niños alegres se convirtió en un lugar desolador, luego de que, durante 10 horas, el intercambio de balas y el sonido de los vehículos quemados empañara la tranquilidad la madrugada del 5 de enero. Una noche en la cual más de cinco mil habitantes de Jesús María recordarán como uno de los momentos más traumáticos de su vida.

Se trató de un operativo que realizó el Ejército Nacional y la Guardia Nacional para capturar a Ovidio Guzmán, narcotraficante y alto rango del Cártel de Sinaloa, que terminó en una balacera que dejó 29 muertos, 10 de ellos militares, un déficit en servicios como la electricidad, entre otros problemas, tal como publicó El País.

Aunque las consecuencias intangibles de este hecho queda reflejado en los ojos de cada uno de los habitantes que fueron atormentados con el constante pensamiento de que esas serían los últimos instantes presentes en este mundo.

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“Culiacanazo”, el intento fallido en 2019 para capturar a Ovidio Guzmán

Los testimonios de los habitantes del pueblo donde atraparon a Ovidio Guzmán

Para Teresa Zárate, la fatídica experiencia comenzó poco antes de las 5:00 de la mañana, cuando su familia notó el sonido de las detonaciones y armaron un fuerte con camas para poder protegerse.

“Nosotros todos hechos bola, arriba del otro debajo de una cama, los niños llorando que ya querían salir” fueron parte de las palabras que Teresa Zárate dedicó a El País con respecto a este suceso.

Por su parte, María Zavala indicó que también se ocultó debajo de la cama con su tía de 94 años de edad para resguardarse de los disparos realizados por un helicóptero, una experiencia que no ha podido olvidar y que sigue viva en su mente.

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“Quedó la casa cercenada. Para mí fue muy, muy dramático [...] Yo preocupada que mis hijas me hablaban pero ya ni señal ni nada”, expresó entre lágrimas la mujer, quien debió recibir atención médica, tras sufrir episodios de crisis nerviosa al escuchar ruidos sorpresivos.

El operativo para capturar al hijo del ‘Chapo’ Guzmán dejó 29 muertos en Culiacán

Otra residente de Jesús María aseguró que las horas transcurrieron marcadas por la sangre, luego de recibir el impacto de una bala en el pie cuando se resguardaba junto a sus dos hijas.

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“Me amarré una camiseta bien fuerte, entonces nos metimos a un clóset y ahí pusimos el colchón y la base [...] La niña estaba a los gritos y temblando y yo desangrándome, por más que me apretaba, le quité el cable a la plancha y me lo amarré”, expresó la joven que no quiso ser identificada por temor a represalias.

El peligro culminó con la captura y traslado de Ovidio Guzmán a la cárcel del Altiplano. Poco a poco, los afectados han sido atendidos con sus necesidades básicas y tratamiento médico, pero las secuelas que continuarán afectando a estas personas serán las cicatrices psicológicas que tardarán años en sanar.

(I)

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