El Creador nos aconseja cómo vivir: “... si alguien no mantiene a los suyos y en especial a los miembros de su casa, ha rechazado la fe y es peor que una persona sin fe”. Sin la menor duda, el Maestro es el iniciador de la planificación familiar, además da el método, I Carta a Timoteo 5:8. Las citadas palabras no están en las leyes del hombre, sería interesante que las expliquen con profundidad la Iglesia, los técnicos del Ministerio de Salud. Las personas preocupadas por los acontecimientos mundiales buscan soluciones y dicen ¿qué suerte deparará el futuro a nuestros hijos y nietos? Analicemos el problema de nuestro país.

La falta de educación ha conducido a elegir conjuntos de malos presidentes. Los comunicadores a diario dan listas de muertos y más desgracias. Muchos ecuatorianos abandonan el país y es penoso el drama que viven en la frontera Estados Unidos–México. No creo necesario escribir el estado de inseguridad que existe, pero esto atenta contra emprendedores y progreso. Las personas de toda edad entregadas al comercio de la droga posiblemente provienen de familias numerosas. Recordemos ese Guayaquil de la identificación de “ínsula de paz”, así éramos. La situación de Guayaquil y también de Quito no es orgullo para ninguna institución dígase Estado e iglesias. Familias y no familias no conocen el mensaje de estar conscientes de sus posibilidades económicas para saber cuántos hijos pueden traer a este mundo. Comprendo el inmenso sufrimiento de madres y padres que tienen que vivir el espectáculo grotesco de sus hijos enfrentados con drogas, cárcel y muerte. Obedezcamos al Maestro, al Creador, el mundo sería mucho mejor. La anemia infantil que preocupa al presidente Lasso no se arregla solo con millones de dólares, el arreglo lo produce la educación familiar. (O)

Rafael Mendoza Avilés, abogado, avenida Samborondón