Una brutal paliza de 5-0 en Brasil soportó Ecuador, el 1 de septiembre de 1983, en su penúltimo partido del grupo B de la Copa América. El torneo no tenía sede fija, usanza que fue abolido tras la edición de ese año. Los integrantes de cada una de las tres llaves se enfrentaban entre sí en partidos de ida y vuelta, en sus respectivos países. El líder de su zona avanzaba a las semifinales, donde se les unía directamente el campeón de la competencia previa.