DEPORTES

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Byron Castillo. Foto: Archivo

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Sentado sobre la raya de una cancha maltrecha, el DT Teodoro Preciado entrena a los hijos de Tumaco, un empobrecido puerto colombiano sobre el Pacífico castigado por la violencia. Los talentos se forman aquí pero luego huyen para “convertirse” en ecuatorianos.

La Selección de Ecuador está sobre todo, incluso de influencias sentimentales sobre Byron Castillo

La “fuga de piernas” quedó patente con el caso de Byron Castillo, el lateral de la selección ecuatoriana de 23 años que sorpresivamente fue excluido de la lista para el Mundial-2022 de Qatar.

Castillo nació en Colombia, pero se hizo pasar como ecuatoriano con documentos falsos, según el Tribunal Arbitral del Deporte (TAS), que sancionó a la Tricolor con una multa de unos 106.000 dólares y le descontará tres puntos en la próxima eliminatoria mundialista.

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Teodoro Preciado (d) durante la charla técnica con los jugadores de Candelillas FC. Foto: AFP

Caso Byron Castillo: ¿la exclusión de un jugador es motivo para deprimirse en el Mundial 2022?

No obstante, la justicia de Ecuador insiste en que el jugador es de ese país.

El TAS desestimó los pedidos de Chile y Perú para marginar al equipo de Gustavo Alfaro, que disputará el partido inicial de la máxima cita del fútbol este domingo ante el anfitrión Qatar.

La lapidaria crítica a Ecuador por el caso Byron Castillo: ‘Las autoridades deportivas han sido garantes del fraude’

El boquete por el que se escapa el futuro del balompié colombiano lo abrieron el abandono estatal y los grupos armados.

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Esta es “una región fronteriza donde verdaderamente hay mucha pobreza”, dice Preciado, quien dirige Candelillas F.C, una pequeña escuela rural de fútbol en Tumaco, un poblado de mayoría afro (81%) y con una pobreza que afecta al 54% de sus 207.000 habitantes.

Foto: AFP

Y un puerto donde también los jóvenes son reclutados a la fuerza por rebeldes que se marginaron del pacto de paz con las extintas FARC en 2016.

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“Si no tienen nada que hacer, nos los llevamos”, les advierten, cuenta el ‘Profe’ Preciado, de 62 años.

En 2008, el entrenador aficionado dejó la escuela por seis años debido a la falta de dinero. Dieciséis de sus discípulos que tomaron “malos pasos” fueron asesinados.

A escasos 50 kilómetros, del lado ecuatoriano, el fútbol “ofrece una buena habitación, un buen vestuario, una comida”, señala.

Controles

Además de Castillo, otros colombianos han protagonizado escándalos por adulteración de documentos, como Rinson López en 2017 o Jesús Montaño en los ochenta.

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Las sospechas también sobrevolaron la carrera del portero de la selección ecuatoriana Alexander Domínguez, presuntamente nacido en Tumaco.

Manuel Yesid Araújo, responsable municipal de fútbol en el puerto, sospecha que Castillo nació en una zona muy apartada de Tumaco.

Foto: AFP

Ante el trasiego y la alteración de documentos de futbolistas, desde hace dos años los niños deben registrar su huella dactilar en un archivo digital, según señala el directivo.

En el caso de Castillo, el jugador cruzó hacia San Lorenzo, la población ecuatoriana más cercana a Tumaco, para unirse al Norteamérica de Guayaquil, un escuela que encabeza Marcos Zambrano, de acuerdo con un audio filtrado a la prensa.

Según dijo el representante a la AFP, Castillo tenía unos 10 años cuando llegó a su club con la documentación en orden.

Sin embargo, reconoce que la alteración de documentos es una vieja práctica en Ecuador, auspiciada por “mafias” con la colaboración de funcionarios.

La federación ecuatoriana tomó cartas en el asunto en 2012, cuenta. “Cayeron muchos casos”, “chicos se entregaron voluntariamente (...) jugadores también de primera categoría aparecieron, los descubrieron, y tuvieron que volver a Colombia”.

La AFP conoció un caso reciente de un joven futbolista tumaqueño que vive en la clandestinidad en Ecuador. En un chat el deportista confirmó que permanece allí “con otros apellidos”, absteniéndose de dar más detalles para no “correr ese riesgo” de ser descubierto.

Foto: AFP

‘El sueño ecuatoriano’

Andrés Chillambo, un antiguo delantero de Candelillas FC, emprendió hace 12 años la aventura que lo llevó hasta una escuela en la ciudad ecuatoriana de Quevedo, a más de 800 kilómetros.

“Aquí [en Colombia] estamos bajo la zozobra de que a usted un grupo [ilegal] le puede ofrecer una plata [dinero]” para unirse a ellos, dice. “Con tantas dificultades que padecemos, más de uno toma ese camino”, complementa.

A los 18 años tenía pocas alternativas al fútbol: la insurgencia o la siembra de palma de aceite, como la mayoría de jóvenes en Tumaco.

Con 19 años, otro exjugador cruzó hacia San Lorenzo por un camino ilegal para probarse en una academia. Ambos regresaron a Colombia pocos años después por falta de documentos para hacerse ecuatorianos.

“Allá lo reciben, le hacen la prueba, pero pues el factor que lo excluye a uno es la documentación, para uno poder residir allá en el Ecuador tiene que sacar la cédula”, dice el exfutbolista bajo anonimato.

“Eso siempre tiene un tiempo, a usted lo pueden cedular en 2-3 años, pero la carrera deportiva en el fútbol es corta para esperar (...) Prácticamente uno ya muere ahí”, afirma el hoy campesino. (D)

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