Nadar sin freno por casi nueve horas no es para cualquier persona. Sin embargo, David Farinango logró no solo finalizar una competencia tan compleja como la de 57 kilómetros de aguas abiertas en Santa Fe (Argentina), el pasado 2 de febrero, sino que a su vez logró un podio y se llevó la medalla de plata.

En total, el deportista ecuatoriano cronometró 8 horas, 56 minutos y 9 segundos, siendo solamente superado por el italiano Alessio Occhipinti (08:47:24), para quedarse con el segundo puesto, una meta que lo ha llenado de “orgullo”, pese a que hubo momentos en que simplemente “quería tirar la toalla”.

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En una entrevista con EL UNIVERSO, el deportista contó las complicaciones que tuvo en aquella competición en suelo albiceleste, recordando que llegó un punto en el que solo “nadaba por inercia”, ya que el cansancio le comenzó a pasar factura a partir de las seis horas de estar metido en el agua.

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El deportista participó a fines de febrero en la Primera parada de Copa Mundo, realizada en Egipto, donde llegó en el puesto 24. Y próximamente, del 24 al 27 de abril estará en la Segunda parada de Copa Mundo a desarrollarse en España.

El propósito es intervenir en las cinco fechas de las Copa Mundo de este año.

‘Fue algo muy duro’

David Farinango ya ha estado acostumbrado a competencias como la de Buena Fe. No obstante, lo vivido en Argentina fue algo diferente, desde su perspectiva. El nadador describió que una de las principales complicaciones fue el tiempo, pues la prueba, que está pactada para completarse en 6 o 7 horas, se alargó 2 más de lo normal debido a la fuerte corriente en el río.

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“Creo que lo hicimos lo mejor posible. No paramos Navidad; no paramos Fin de Año; fue algo muy duro para mí. En el feriado también mi familia viajó; yo me tuve que quedar con mi entrenador entrenando. Pero ya una vez que yo estaba en la competencia agradecí todo este proceso, porque la verdad es que me sentía tranquilo, sentía que cumplí lo mejor posible”, comentó el tricolor sobre cómo fue su preparación para la prueba.

David completó casi 9 horas en la competencia de aguas abiertas en Argentina. Foto: X (@ECUADORolimpico)

“Me sentía tranquilo y esa era más mi fortaleza. Sé que para estas competencias no hay un entrenamiento específico para aguantarlas, porque, por más que estés con buen estado físico, si la cabeza te juega un mal momento o te acalambras o te retiras...”, aseguró.

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Es más, Farinango relató que esta complicación la sufrió durante la competición, pues desde la séptima hora “ya venía acalambrado todo el cuerpo y ya solo nadaba por inercia”.

‘De 9 a 10 jornadas de natación’

Ante la importancia de la competencia, David Farinango aumentó su tiempo de entramiento para poder llegar en óptimas condiciones a Argentina. El ecuatoriano, junto con su entrenador, comenzó a cumplir de nueve a diez jornadas de natación por semana, más varias horas de gimnasio.

“En este tiempo sí hubo lapsos donde nos aguantábamos... Digamos: si yo nadaba dos horas, nos pasamos a las dos horas y media, un poco más, porque, como dije, estos entrenamientos si bien es cierto aparte de más físico es la experiencia mental”, recalcó sobre sus prácticas el deportista.

“Sí buscamos un poco esa adaptación de estar mucho tiempo en el agua viendo abajo, porque en este caso el río era con un color muy café; entonces, no iba a tener ningún contacto por nueve, ocho horas. Entonces, esa fortaleza de solo ver a mi bote y abajo no ver nada... Creo que también se trabajó bastante con el esnórquel, tratar de estar ahí con la cabeza enfocado”, agregó en esa misma línea.

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‘Mi estrategia en verdad era aguantar los punteros’

Lo logrado por el tricolor no estaba, desde un principio, en sus planes. A medida que pasaba el tiempo, poco a poco sus objetivos para la prueba fueron evolucionando; pero, finalmente, pese a que no lo tenía previsto, pudo lograr el segundo lugar.

En el arranque de la competición, la estrategia principal de Farinango era “aguantar a los punteros”, pero a fin de cuentas, con el apoyo de su entrenador, lograron cambiar el chip y tratar de obtener una presea.

“Sé que soy un nadador rápido. En comparación con ellos, soy igual de rápido, soy un poquito más rápido podría decirse. Pero no sabía qué tan resistente iba a ser. Entonces, yo sabía que no iba a haber dificultad de que se me escapen. Entonces, yo me acuerdo que yo rompí grupo al inicio porque ya era uno muy compacto con mujeres, algunos varones, y ya pasaba la hora y media, dos horas. Yo cogí otro ritmo y nos pudimos ir unos cuatro o cinco nadadores a alcanzar al puntero, porque se estaba escapando. Y bueno, la final me quedé con los italianos. Y mi estrategia era eso, aguantar”, relató a este Diario el ecuatoriano.

David Farinango (d) junto al italiano Alessio Occhipinti (i), quien quedó en primer lugar de la competencia. Foto: Instagram (@farinangodavid)

David Farinango recordó cómo fueron las indicaciones que le daba su adiestrador, pues en algún punto de la carrera este le mentía para que no se quisiera rendir.

“La verdad es que hubo un momento donde él me dijo: ‘Ya, ya faltan 10 kilómetros, tu prueba’. Entonces ya dije: ‘Bien, ya estás, ya la sé manejar’. Y me sentía todavía con energía y faltaban todavía como 25 kilómetros para la prueba. Entonces, creo que esas pequeñas mentiras piadosas que me hizo también me hicieron enchufar”, mencionó.

“Yo iba llorando de la desesperación, y después yo le gritaba: ‘Ya, no me mienta, por favor. ¿Cuánto falta?’, le decía. Y me respondía: ‘Ya, ya en serio, ahorita sí 3 km, dale’. Y 3 km son un promedio de media hora más recién. Entonces, no, no, fue fatal”, aseguró.

‘Las lágrimas salían solas’

Cuando David Farinango cruzó la línea de meta fue una mezcla de sensaciones lo que sintió, algo que nunca antes había experimentado. Pese a que trató de resistirlo, no pudo evitar llorar en medio de toda la algarabía de haber logrado algo sensacional para su carrera deportiva.

“Yo no quería llorar de la alegría cuando llegué. Estaba cansado, pero en el video se ve que llegué super extra que cansado. Pero no, creo que fue el momento de la euforia de la gente. Me acordaba de las sensaciones que tenía, y creo que esas emociones... Cuando ya salí, me abrazaban, me felicitaban y las lágrimas salían solas. No tenía ni que forzarlas, nada, salían solas. A veces me acordaba de lapsos y comencé a llorar de la desesperación, de la ansiedad y, obviamente, ya contento, ya estando descansando con mi familia”, rememoró el nadador.

David Farinango (c) celebra junto con su familia y entrenador el haber obtenido el segundo lugar en la prueba de aguas abiertas en Argentina. Foto: Instagram (@farinangodavid)

El nadador ve un futuro brillante en su carrera y, con apenas 23 años de edad, ya está enfocado en todo lo que se viene para él, incluido un nuevo ciclo olímpico. Él ya ha participado en aguas abiertas en dos Juegos Olímpicos Tokio 2020 y París 2024.

“Ahora ya me siento más tranquilo, porque los resultados siguen saliendo; se podría decir que hasta nuevas proyecciones, y eso te quita una mochila de encima. Saber que estoy ya más enfocado en competencias importantes y ahorita están saliendo podios o resultados buenos me hace sentir que el entrenamiento está dando frutos. Y el cambio también es bueno para mí por este nuevo ciclo olímpico, que son cuatro años nuevos”, culminó el deportista. (D)